A partir del 1 de septiembre y hasta el 1 de marzo, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) obliga a los prestadores del servicio a calcular una meta de consumo mensual para cada hogar con base en su histórico de los últimos 12 meses, otorga créditos a quienes consuman hasta un 10% por debajo de esa meta y cobra recargos de hasta el 70% a los que la superen, en un contexto de bajos niveles en embalses e impacto del fenómeno de El Niño.
La resolución de la CREG busca fomentar el uso responsable y eficiente de la energía en el periodo crítico que va del 1 de septiembre al 1 de marzo, debido a la afectación de los embalses por menor disponibilidad de agua y a la proyección de la temporada más intensa del fenómeno de El Niño.
Para establecer la meta de consumo de cada hogar, los prestadores de servicio deben tomar los consumos mensuales de los últimos 12 meses, ordenarlos de menor a mayor y calcular el promedio de los meses centrales, evitando así distorsiones por picos de demanda atípicos como en diciembre.
Los usuarios cuentan con un rango de tolerancia del 10% sobre esa meta: si consumen hasta un 10% por debajo, el ahorro acumulado se convierte en un crédito que se aplica en la factura tras un balance semestral; si consumen hasta un 10% por encima, no hay recargo. Solo los consumos que excedan ese 10% generan cobros adicionales.
Los recargos varían según el estrato socioeconómico o el tipo de servicio: para estratos 1, 2 y 3 el kilovatio hora con exceso se paga con un 30% adicional; para estratos 4, 5 y 6, un 50% más; y para usuarios comerciales o industriales, un 70% extra. Tomando como referencia un precio aproximado de 900 pesos por kilovatio hora, el valor podría incrementarse hasta 1.350 pesos en estratos altos por cada kilovatio excedente.
El primer mes de aplicación tendrá carácter pedagógico, pues los usuarios recibirán información sobre su meta y su nivel de consumo para ajustar hábitos durante los cinco meses siguientes. Al cierre de marzo, la norma podrá prorrogarse otros seis meses si persisten las condiciones de menor precipitación.
La medida se enmarca en un panorama de reservas hídricas en niveles críticos: varios embalses de generación hidroeléctrica operan por debajo de su capacidad óptima, lo que obliga a activar plantas termoeléctricas con un consumo diario cerca de 30.000 barriles de diésel. La iniciativa pretende equilibrar la demanda energética y proteger los recursos naturales, al tiempo que mitiga el impacto ambiental y económico del fenómeno de El Niño.
CREG fija metas de consumo individual y aplica incentivos y recargos según eficiencia energética





