La inflación anual en Colombia volvió a subir y llegó al 6,24 % en agosto, frente al 6,03 % registrado en julio. El resultado superó las expectativas del mercado y mantiene el costo de vida lejos de la meta del 3 % perseguida por el Banco de la República.

Durante agosto, los precios aumentaron 0,39 %. En los primeros ocho meses del año, el incremento acumulado llegó al 5,35 %, por encima del 4,22 % registrado durante el mismo periodo de 2025, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística.

Para los hogares, las mayores presiones del mes llegaron desde el mercado y los gastos de vivienda. Los alimentos aumentaron 0,71 %, mientras la categoría que reúne arriendos, agua, electricidad y gas subió 0,38 %. Por su peso dentro del presupuesto familiar, ambos grupos estuvieron entre los que más empujaron el indicador.

La electricidad se encareció 2,33 % durante agosto; las frutas frescas, 4,95 %; el arriendo imputado, 0,39 %; y el arriendo efectivo, 0,38 %. También aumentaron el alcantarillado, los servicios de telefonía e internet y las comidas consumidas en restaurantes.

El caso de la papa es uno de los más fuertes. Su precio aumentó 4,32 % en agosto, acumula un incremento de 56,31 % desde enero y está 63,45 % por encima del nivel que tenía hace un año. Las frutas frescas también acumulan un alza de 28,06 % durante 2026 y la carne de res, de 10,43 %.

No todos los productos subieron. Durante agosto bajaron el suministro de agua, el gas, el plátano, la cebolla y los vehículos particulares nuevos o usados. Sin embargo, esas reducciones no alcanzaron a compensar los aumentos de los alimentos, la electricidad y los arriendos.

El nuevo dato también complica el panorama para quienes esperan créditos más baratos. La tasa de interés del Banco de la República se encuentra en 12 % y una inflación que continúa aumentando reduce el margen para bajarla. Si las presiones sobre los precios persisten, la Junta podría mantenerla elevada durante más tiempo o discutir un nuevo incremento.

La próxima decisión sobre las tasas se conocerá el 30 de septiembre. Aunque todavía no existe una determinación anticipada, mantener altos los intereses encarece los créditos de vivienda, consumo y empresas; bajarlos demasiado pronto podría alimentar nuevamente la inflación. El Banco deberá decidir cuál de esos dos riesgos pesa más.