A un mes del sismo de 7,4 que golpeó a Colombia, el Gobierno de Abelardo de la Espriella pasó de la atención de emergencia a la etapa de reconstrucción. El Fondo Milagro, ayudas para damnificados, demolición de estructuras y un plan de recuperación hacen parte de las medidas anunciadas.
Este 10 de septiembre se cumple un mes del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia y que tuvo como epicentro a San José del Palmar, Chocó. La emergencia dejó cientos de víctimas y daños en viviendas, hospitales, colegios, vías, puentes y acueductos en buena parte del país.
Con el paso de las semanas, la respuesta del Gobierno de Abelardo de la Espriella comenzó a cambiar de la atención inmediata de la emergencia hacia una etapa mucho más compleja: la reconstrucción de las zonas afectadas.
El más reciente balance de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, con corte al 9 de septiembre, reporta 331 personas fallecidas, 4.505 heridas y 111 desaparecidas. Además, 296.738 familias resultaron afectadas y se contabilizan 202.002 viviendas averiadas y 36.326 destruidas.
La infraestructura también sufrió daños importantes: 400 centros de salud, 4.313 centros educativos, 6.033 centros comunitarios, 521 vías, cinco aeropuertos, 141 acueductos, 102 puentes vehiculares y 13 puentes peatonales presentan afectaciones.
Las cifras todavía son preliminares y continúan en consolidación.
Fondo Milagro: la principal apuesta para la reconstrucción
Una de las principales decisiones del Gobierno fue crear el Fondo Milagro, mecanismo diseñado para concentrar y canalizar recursos destinados a la recuperación de las zonas golpeadas por el terremoto.
El fondo está inspirado en el Forec, creado después del terremoto del Eje Cafetero de 1999, y tendrá como objetivo financiar proyectos de reconstrucción y recuperación económica.
El Gobierno designó como gerente del fondo al empresario Jaime Andrés Uribe Tamayo, quien tendrá a su cargo la coordinación de este proceso de recuperación.
Sin embargo, hay una diferencia importante entre lo anunciado y el tamaño de la necesidad.
Un cálculo actualizado del PNUD y la UNGRD estima que los daños físicos directos ocasionados por el terremoto ascienden a $42,1 billones, equivalentes a cerca del 2,3 % del PIB nacional.
Por ahora, las cifras conocidas sobre los recursos que tendría el Fondo Milagro son considerablemente inferiores a ese monto. Según un análisis publicado este 10 de septiembre, se proyecta una inyección de poco más de $4 billones, provenientes de diferentes fuentes, entre ellas recursos públicos, regalías, créditos de organismos multilaterales, FONPET y una sobretasa al ACPM.
Esto significa que el reto financiero de la reconstrucción todavía es mucho mayor que los recursos inicialmente identificados.
Emergencia económica y búsqueda de recursos
Otra de las medidas adoptadas por el Gobierno fue la declaratoria de emergencia económica para enfrentar las consecuencias de la tragedia y facilitar la movilización de recursos.
La reconstrucción, además, se da en medio de una situación fiscal complicada para el país. El Gobierno ha planteado ajustes al gasto y una reorganización de las cuentas públicas, mientras busca recursos para atender la emergencia sin abandonar otras obligaciones del Estado.
En el presupuesto presentado para 2027 también se contempló redirigir recursos hacia la reconstrucción de las zonas afectadas mediante el Fondo Milagro, aunque inicialmente no se detalló cuánto dinero terminará destinado específicamente a ese mecanismo.
Ayudas económicas para las familias damnificadas
Mientras comienza la reconstrucción de largo plazo, el Gobierno también estableció un apoyo económico temporal para hogares damnificados.
De acuerdo con la información publicada sobre la medida, el beneficio puede llegar hasta $1.050.543 mensuales durante tres meses, dependiendo de la categoría del municipio afectado.
Para acceder al apoyo, los hogares deben estar registrados en el Registro Único de Damnificados (RUD) y cumplir las condiciones establecidas por la UNGRD, entre ellas acreditar que residían en la zona afectada al momento del terremoto y que la vivienda quedó destruida o fue declarada no habitable. El registro para este beneficio cerró el 4 de septiembre.
La entrega de estos recursos hace parte de la fase de atención a las familias mientras avanzan las soluciones definitivas de vivienda y recuperación territorial.
Demoliciones: el primer paso visible de la reconstrucción
En varias de las ciudades más afectadas ya comenzó una etapa que puede resultar paradójica: demoler para poder reconstruir.
Las autoridades locales han empezado a intervenir edificaciones que quedaron en riesgo de colapso después del terremoto. En lugares como Cali y Pereira se adelantan procesos de demolición de estructuras afectadas.
En Risaralda, el Fondo Milagro contempla alrededor de $2 billones para esta primera fase, de acuerdo con información entregada por su gerente designado. Las demoliciones requieren maquinaria especializada y, en muchos casos, deben realizarse sin explosivos debido a la cercanía de otras edificaciones.
La idea es retirar las estructuras que representan peligro, liberar terrenos y posteriormente avanzar hacia la reconstrucción de viviendas, infraestructura y servicios.
El Gobierno también apuesta por la inversión privada
Ante el tamaño de la emergencia y las restricciones fiscales, el sector privado se convirtió en otro de los pilares de la estrategia.
El presidente De la Espriella ha convocado a empresarios y grandes compañías para participar en la recuperación de los territorios afectados. En Chocó, el Gobierno anunció además la intención de impulsar un plan de recuperación económica de gran escala, conocido como un “Plan Marshall” para el departamento.
La apuesta no se limita a reconstruir las estructuras que quedaron destruidas. El discurso del Gobierno plantea utilizar la emergencia para impulsar infraestructura, vivienda y actividad económica en regiones que históricamente han tenido grandes dificultades de inversión.
La reconstrucción también entró en la agenda internacional.
Estados Unidos también ofreció apoyo para la recuperación
Durante la visita del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, el Gobierno colombiano incluyó la recuperación de las zonas afectadas por el terremoto dentro de la agenda de cooperación bilateral. Entre los acuerdos discutidos estuvieron mecanismos de apoyo estadounidense para la reconstrucción y la inversión en infraestructura, vivienda y energía.
Esto abre otra fuente potencial de recursos y cooperación para la recuperación, aunque buena parte de los proyectos todavía requiere definir financiación, ejecución y cronogramas.
Cinco años: el tiempo que podría tomar la reconstrucción
El desafío no terminará cuando se entreguen las primeras ayudas. Las estimaciones conocidas hasta ahora apuntan a que la reconstrucción podría extenderse durante varios años, con proyecciones de hasta cinco años para completar buena parte de las obras necesarias.
El reto será particularmente grande en Chocó, Valle del Cauca, Risaralda y Caldas, departamentos que concentran buena parte de las afectaciones.
El Fondo Milagro será una de las principales herramientas para conseguirlo, pero la distancia entre los recursos identificados y los más de $40 billones estimados en daños muestra la magnitud del desafío que enfrenta el Gobierno.
Preguntas frecuentes
¿Qué medidas tomó el Gobierno después del terremoto de Colombia?
Entre las principales medidas están la declaratoria de emergencia económica, la creación del Fondo Milagro, ayudas económicas temporales para hogares damnificados, la intervención y demolición de estructuras en riesgo y la preparación de un plan de reconstrucción de largo plazo.
¿Qué es el Fondo Milagro y cuánto dinero tiene?
Es el mecanismo creado por el Gobierno para canalizar recursos públicos y privados hacia la reconstrucción. Las cifras conocidas sobre su financiación inicial están alrededor de poco más de $4 billones, mientras que los daños físicos directos calculados por el PNUD y la UNGRD ascienden a $42,1 billones.
¿Cuánto puede tardar la reconstrucción después del terremoto?
Las estimaciones conocidas apuntan a un proceso de varios años. Algunas proyecciones hablan de hasta cinco años para completar una parte importante de la recuperación de las zonas más afectadas.


