La presencia de hombres armados con fusiles en la parte alta del Congreso de la República, durante las marchas de oposición realizadas en la Plaza de Bolívar, generó cuestionamientos y abrió un cruce de señalamientos entre congresistas y representantes del Gobierno.
La senadora Jennifer Pedraza fue una de las primeras en cuestionar el despliegue de uniformados en el techo del Capitolio y le preguntó al presidente Abelardo de la Espriella quién había dado la orden de ubicar a estos hombres en ese punto, desde donde tenían visibilidad sobre la plaza en la que se concentraban los manifestantes.
La respuesta llegó por parte del presidente del Senado, Honorio Henríquez, quien aseguró que la decisión fue suya y explicó que la solicitud se la había hecho el equipo de seguridad del expresidente Gustavo Petro.
“Los hombres que usted vio apostados aquí en el Congreso de los colombianos yo fui quien dio la orden, porque la solicitud me la hizo el día de ayer la seguridad del expresidente Gustavo Petro”, manifestó Henríquez.
El senador también defendió la decisión al señalar que se tuvo en cuenta la normativa vigente en materia de seguridad y protección de los expresidentes, entre ella el Decreto 1066 de 2015.
Sin embargo, la explicación no cerró la controversia. Pedraza volvió a cuestionar el despliegue y dirigió sus críticas al equipo de seguridad de Petro, al considerar desproporcionada la presencia de hombres armados con fusiles con vista hacia la Plaza de Bolívar, donde se desarrollaban las movilizaciones.
La discusión se produjo en medio de una jornada de marchas de oposición, cuyo desarrollo y condiciones de seguridad también estuvieron bajo la atención de las autoridades.
Al cierre de las movilizaciones, De la Espriella aseguró que cerca de 62.000 personas participaron en las concentraciones y afirmó que el 98 % de las manifestaciones transcurrió de manera pacífica.




