Los enfrentamientos frente al Museo Nacional continuaron este domingo en Bogotá, durante la segunda jornada de protestas contra el retiro de piezas relacionadas con movimientos feministas y LGBTIQ+, víctimas de la violencia política y el Acuerdo de Paz. Integrantes de la Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden (UNDMO) dispersaron en distintos momentos a los manifestantes con chorros de agua, gases lacrimógenos y dispositivos aturdidores, en medio de una controversia por la autonomía de los museos y la preservación de la memoria histórica.
Segunda jornada de protestas en Bogotá
La concentración se desarrolló nuevamente en los alrededores del Museo Nacional, un día después de que comenzaran las manifestaciones por el retiro de objetos y materiales que permanecían en exhibición. Durante el sábado, ciudadanos, artistas y colectivos sociales llegaron al lugar con carteles, banderas y reproducciones de algunas de las piezas retiradas, con el propósito de cuestionar la decisión y defender su permanencia como parte de la historia reciente del país.
Según el contexto entregado, de varias salas fueron retirados al menos 30 elementos. Entre ellos se encontraban una bandera asociada con la diversidad sexual, materiales vinculados con luchas feministas, documentos relacionados con las campañas de Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro Leongómez, y el denominado Balígrafo, un objeto elaborado con un casquillo de bala y utilizado en la firma del Acuerdo de Paz.
La jornada del domingo tuvo momentos de tensión luego de la intervención de la Policía antidisturbios. Tras una primera dispersión, algunos manifestantes regresaron al frente del museo y la fuerza pública volvió a utilizar agua, gases lacrimógenos y dispositivos aturdidores. La información disponible no precisa el número de personas lesionadas, detenidas o afectadas por estos procedimientos.
Debate por el retiro de las piezas
La discusión enfrenta dos posiciones sobre el significado y el tratamiento de los objetos retirados. Manifestantes y organizaciones culturales sostienen que las piezas permiten conocer episodios de violencia política, movilización social, luchas por los derechos de las mujeres y de las personas LGBTIQ+, así como el proceso que condujo a la firma del Acuerdo de Paz.
Desde esa perspectiva, sacar los elementos de las salas limita la posibilidad de que el público conozca distintas expresiones de la historia nacional. Los colectivos que participaron en las protestas calificaron la medida como un intento de censura y señalaron que los museos deben conservar y presentar los conflictos del país, incluso cuando se trate de asuntos que generan controversia política y social.
El Gobierno, por su parte, ha argumentado que algunos de los objetos podían constituir una exaltación de la violencia o del terrorismo. Esta posición respalda el retiro de las piezas bajo la consideración de que los espacios culturales no deben presentar determinados elementos como símbolos de legitimación de acciones violentas. Sin embargo, la decisión ha abierto preguntas sobre quién debe definir los criterios de exhibición y cuál es el límite de la intervención política en las instituciones culturales.
Reacciones de museos y organizaciones culturales
Los museos de arte moderno de Colombia expresaron preocupación por el retiro de las piezas debido a razones ideológicas. Estas instituciones advirtieron que ningún gobierno debería imponer una única versión de la historia de acuerdo con sus afinidades políticas y defendieron la pluralidad de interpretaciones dentro de los espacios culturales.
El Consejo Internacional de Museos en Colombia también se pronunció contra el desmonte de los objetos. Su intervención se produjo en medio del debate sobre la autonomía curatorial, la responsabilidad de los museos frente a la memoria y el papel de estas instituciones en la presentación de hechos que todavía generan posiciones enfrentadas en la sociedad.
El exministro de las Culturas Juan David Correa participó en la protesta y afirmó que el retiro de las piezas era inaceptable. Además, defendió la cultura, el arte y el derecho de la ciudadanía a acceder a representaciones diversas de la memoria histórica. Su presencia se sumó a la de artistas, ciudadanos y colectivos que mantuvieron actividades y expresiones públicas frente al museo.
La controversia continúa mientras se espera que las autoridades entreguen más información sobre lo ocurrido durante las manifestaciones y sobre las condiciones de seguridad en el sector. Por ahora, los hechos mantienen abierto el debate sobre la memoria, la representación del pasado, la libertad de expresión y el papel de los museos en la construcción de una mirada plural sobre la historia de Colombia.
Preguntas frecuentes
¿Por qué hubo protestas frente al Museo Nacional en Bogotá?
Las protestas se originaron por el retiro de piezas relacionadas con movimientos feministas y LGBTIQ+, víctimas de la violencia política y el Acuerdo de Paz. Manifestantes y colectivos defendieron la permanencia de esos objetos como parte de la memoria histórica de Colombia.
¿Qué piezas fueron retiradas del Museo Nacional?
Entre los elementos retirados había una bandera asociada con la diversidad sexual, materiales de luchas feministas, documentos sobre las campañas de Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro Leongómez, y el Balígrafo relacionado con la firma del Acuerdo de Paz. Según el contexto de la nota, fueron retirados al menos 30 objetos de varias salas.
¿Qué argumentos existen a favor y en contra del retiro de las piezas?
Manifestantes y organizaciones culturales consideran que el retiro limita la pluralidad de la memoria histórica y puede constituir censura. El Gobierno sostiene que algunos objetos podían representar una exaltación de la violencia o del terrorismo y que no debían exhibirse como símbolos de legitimación de acciones violentas.




