Argentina llega a dos años del gobierno de Javier Milei con una estabilización fiscal y monetaria reconocida por el Fondo Monetario Internacional (FMI), pero también con una recuperación desigual que afecta a empresas, trabajadores y hogares. El organismo redujo su previsión de crecimiento para 2026 y advirtió que el principal desafío del país es transformar el ajuste aplicado desde Buenos Aires en mayor demanda interna, inversión y empleo formal, mientras mantiene una expectativa de aceleración para 2027 si continúan las reformas.

Una estabilización que el FMI reconoce

El programa económico de Milei se apoyó en una fuerte consolidación fiscal, la reducción de subsidios y modificaciones en el marco monetario y cambiario. Según el balance oficial, Argentina acumuló superávits fiscales consecutivos y, en septiembre de 2026, el Gobierno reportó un superávit primario de 1,4 billones de pesos. El FMI destacó, además, que el país se encuentra entre los de la región cuya relación entre deuda pública y producto interno bruto está descendiendo.

La desaceleración de la inflación constituye otro de los resultados favorables del programa. El Gobierno sostiene que el fin del financiamiento del Tesoro mediante emisión monetaria era necesario para atacar la raíz del problema, aunque el organismo internacional mantiene entre los riesgos la persistencia de las presiones sobre los precios, el encarecimiento de la energía y el alto costo del crédito.

El FMI también considera que las reformas destinadas a reducir obstáculos para la oferta están dando resultados. Sin embargo, su revisión de las proyecciones refleja que la demanda interna se ha comportado por debajo de lo esperado y que las condiciones de financiamiento siguen siendo restrictivas. En otras palabras, la mejora de las cuentas públicas no se ha trasladado todavía con la misma intensidad a la actividad cotidiana.

El costo productivo y social del ajuste

La economía real enfrenta un escenario más complejo. Según reportes del sector privado y centros de estudio citados en el balance, entre finales de 2023 y mediados de 2026 Argentina perdió más de 30.000 empresas registradas, en su mayoría pequeñas y medianas compañías de comercio e industria. Estas cifras deben leerse con cautela por las diferencias metodológicas entre registros, pero apuntan a una contracción del tejido productivo durante el proceso de ajuste.

El mercado laboral también refleja la tensión. Informes independientes estiman que en ese periodo se perdieron entre 180.000 y 300.000 puestos de trabajo formales, mientras parte de los trabajadores habría pasado a la informalidad o a formas de independencia laboral. La Unión Industrial Argentina ha advertido sobre el impacto en la industria y ha reclamado medidas que permitan recuperar competitividad, especialmente para las pymes que dependen del consumo interno.

La pobreza y el poder adquisitivo completan el cuadro de dificultades. Reportes citados en el análisis ubican la pobreza cerca del 28,2 % hacia finales de 2025 y en 32,3 % durante la primera mitad de 2026. La caída de los ingresos de jubilados y empleados públicos, junto con la debilidad del mercado interno, mantiene a amplios sectores en situación de vulnerabilidad, pese a la mejora de algunos indicadores macroeconómicos.

La apuesta por 2027 y los riesgos pendientes

El FMI redujo su previsión de crecimiento para Argentina en 2026, hasta una expansión moderada, y espera una recuperación más firme en 2027. En las estimaciones citadas, el crecimiento pasaría de 2,1 % en 2026 a 3,5 % en 2027, impulsado por la inversión y el consumo privado. Nigel Chalk, director del Departamento del Hemisferio Occidental del organismo, señaló que los datos argentinos fueron más débiles de lo previsto, aunque espera que la economía recupere impulso a medida que la demanda se fortalezca gradualmente.

El Gobierno apuesta a que la inversión extranjera en energía, minería y litio, junto con el desarrollo de Vaca Muerta, se convierta en uno de los motores de la recuperación. También busca atraer capitales mediante nuevos incentivos legales. El reto será conectar esos sectores exportadores con las pequeñas empresas y el mercado interno, porque una expansión concentrada en recursos naturales no garantiza por sí sola más empleos formales ni una mejora homogénea de los ingresos.

La reforma laboral aparece en este punto como una de las herramientas defendidas por el Ejecutivo. Chalk consideró que una mayor flexibilidad puede facilitar la creación de puestos de trabajo, pero el desafío político consiste en demostrar que esa flexibilización se traducirá en empleos estables y mejores oportunidades, y no únicamente en una reducción de costos para las empresas.

El balance de los dos primeros años deja así una economía de dos velocidades: los indicadores fiscales, financieros y de sostenibilidad de la deuda muestran avances, mientras el consumo, el crédito, el empleo y numerosas empresas siguen bajo presión. La motosierra permitió ordenar las cuentas en un tiempo corto, pero la prueba decisiva para el modelo será convertir esa estabilización en crecimiento extendido, reapertura de negocios, reducción sostenida de la pobreza y una recuperación perceptible para los hogares argentinos.

Preguntas frecuentes

¿Qué logros económicos reconoce el FMI en Argentina durante el gobierno de Javier Milei?

El FMI reconoce la estabilización fiscal y monetaria, la reducción de subsidios y la acumulación de superávits fiscales. También destaca la desaceleración de la inflación y el descenso de la relación entre la deuda pública y el producto interno bruto.

¿Cómo ha afectado el ajuste económico a las empresas y los trabajadores argentinos?

Entre finales de 2023 y mediados de 2026, Argentina habría perdido más de 30.000 empresas registradas, principalmente pequeñas y medianas compañías. Además, informes independientes estiman la pérdida de entre 180.000 y 300.000 empleos formales, con un posible aumento de la informalidad y del trabajo independiente.

¿Qué espera el FMI para la economía argentina en 2027?

El FMI prevé una recuperación más firme, con un crecimiento estimado de 3,5 % en 2027, frente al 2,1 % proyectado para 2026. La expansión estaría impulsada por la inversión y el consumo privado, aunque persisten riesgos relacionados con la demanda interna, el crédito, el empleo y la pobreza.