La revisión del POT contempla cambios en la clasificación de terrenos expuestos a movimientos en masa, inundaciones y avenidas torrenciales. Las áreas con condición de riesgo pasarían de 610 a 1.610 hectáreas, según la propuesta de la Alcaldía.

La Alcaldía de Medellín avanza en la actualización de los mapas de amenaza y riesgo que hacen parte de la revisión excepcional del Plan de Ordenamiento Territorial (POT). La propuesta busca ajustar la información sobre las condiciones del suelo en las zonas urbanas y rurales, con el propósito de orientar las decisiones sobre el uso del territorio y establecer dónde se requieren estudios más detallados.

Los cambios se apoyan en estudios técnicos elaborados por la Universidad EAFIT, que analizaron factores geológicos, geomorfológicos e hidrológicos para identificar terrenos susceptibles a movimientos en masa, inundaciones y avenidas torrenciales.

De acuerdo con la Administración Distrital, esta información permitirá determinar qué sectores necesitan evaluaciones adicionales y cuáles podrían requerir obras de mitigación u otras medidas para reducir el riesgo.

“Esta información es fundamental para que tomemos decisiones sobre nuestro territorio con información técnica más precisa y de acuerdo con las condiciones actuales que existen”, explicó Martha Isabel Tamayo Vélez, subdirectora de Planeación Territorial y Estratégica del Departamento Administrativo de Planeación.

Las áreas con condición de riesgo aumentarían a 1.610 hectáreas

Uno de los cambios centrales de la propuesta está relacionado con las áreas clasificadas con condición de riesgo, que pasarían de 610 a 1.610 hectáreas.

Se trata de terrenos donde existe amenaza alta y hay ocupaciones, edificaciones o infraestructura. Su identificación permitirá priorizar estudios detallados para establecer las condiciones específicas de cada sector y definir las intervenciones que correspondan.

La actualización también modifica la extensión de las áreas clasificadas según su nivel de amenaza. Para los movimientos en masa, por ejemplo, la propuesta amplía considerablemente la superficie identificada con amenaza alta, mientras reduce las zonas clasificadas con amenaza baja.

En el caso de las inundaciones, las áreas de amenaza alta pasarían de 465 a 575 hectáreas y las de amenaza media aumentarían de 66 a 364 hectáreas. Las zonas de amenaza baja, por su parte, disminuirían de 436 a 195 hectáreas.

Para las avenidas torrenciales, la propuesta reduce las áreas identificadas con amenaza alta de 4.316 a 587 hectáreas e incorpora 169 hectáreas con amenaza media y 207 con amenaza baja.

Estos cambios corresponden a una nueva zonificación técnica y no significan, por sí solos, que todos los terrenos incluidos en una categoría vayan a tener que ser desalojados o intervenidos de inmediato. Las decisiones dependerán de los estudios correspondientes y de las medidas que se definan para cada lugar.

¿Qué pasará con las zonas clasificadas como de alto riesgo no mitigable?

La revisión del POT también plantea modificar la clasificación de 86 polígonos que el plan de 2014 había identificado como zonas de alto riesgo no mitigable.

Según la propuesta, 40 de estos polígonos pasarían a áreas con condición de riesgo y serían priorizados para estudios detallados. Otros 28 conservarían la clasificación de alto riesgo no mitigable, mientras que 16 quedarían por fuera de las categorías de riesgo contempladas en esta revisión. Los dos restantes pasarían a la categoría de alto riesgo mitigable, con fundamento en estudios detallados previos.

Esta reclasificación busca que las decisiones sobre cada sector respondan a información técnica más precisa. La inclusión de un terreno en una categoría distinta no implica automáticamente cambios en la situación de sus habitantes: las medidas que se adopten deberán considerar los resultados de los estudios y las condiciones particulares del territorio.

La actualización del POT también contempla obras de mitigación y reasentamientos

Los nuevos mapas servirán como insumo para articular la gestión del riesgo con los Planes de Legalización, Regularización y Mejoramiento de Hábitat (PLRMH) y el programa de Mejoramiento Integral de Barrios (MIB).

En estos procesos pueden plantearse intervenciones para mejorar el entorno, ejecutar obras de mitigación y, cuando las condiciones lo hagan necesario, adelantar procesos de reasentamiento.

La Administración Distrital señala que el objetivo es contar con una herramienta técnica actualizada para planificar el crecimiento de Medellín, priorizar las zonas que requieren atención y tomar decisiones orientadas a reducir los riesgos para la población.

La propuesta hace parte de la revisión excepcional de la norma urbanística del POT. Su alcance es importante para la planificación de los barrios y las áreas rurales, pero los cambios en los mapas deben entenderse como una actualización de la evaluación técnica del territorio, no como una orden general de evacuación.