El Gobierno anunció que abrirá conversaciones con el Fondo Monetario Internacional para buscar una “salida negociada” a la situación fiscal. La decisión marca un cambio frente a la posición que había expresado semanas atrás el ministro de Hacienda.
El Gobierno de Abelardo de la Espriella abrió la puerta al Fondo Monetario Internacional. Durante una alocución nacional este domingo 27 de septiembre, el presidente ordenó al ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, y a su equipo económico iniciar conversaciones con el organismo multilateral para buscar alternativas frente a la situación fiscal del país.
“He dado instrucciones claras al señor ministro de Hacienda y a todo el equipo económico para que se pongan al frente de las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional”, anunció el mandatario.
Según De la Espriella, el propósito es encontrar una “salida negociada” ante las dificultades que atraviesan las finanzas públicas. El presidente aseguró que los ingresos del Estado resultan insuficientes frente a las obligaciones de deuda y los gastos de funcionamiento y sostuvo que será necesario combinar medidas de austeridad con nuevas fuentes de financiamiento.
Un cambio frente a lo que había dicho Hacienda
El anuncio representa un giro frente a la posición que había expresado semanas atrás el ministro Miguel Gómez.
En ese momento, el jefe de la cartera de Hacienda había descartado que el Gobierno contemplara un acuerdo con el FMI como alternativa para enfrentar el déficit fiscal.
Ahora, el propio Ejecutivo puso las conversaciones con el organismo internacional sobre la mesa.
De acuerdo con Bloomberg Línea, funcionarios del FMI llegarían esta semana a Colombia para iniciar los contactos con el Gobierno.
¿Por qué Colombia busca al FMI?
El anuncio se produce en medio de fuertes necesidades de financiamiento para los próximos años.
Bloomberg Línea reportó que la estrategia del Gobierno para 2027 contempla cerca de $88 billones de endeudamiento externo, equivalentes a unos US$26.000 millones. El volumen de recursos que Colombia busca conseguir en el exterior constituye uno de los principales retos de la estrategia financiera del Ejecutivo.
El Gobierno también ha planteado un escenario fiscal complejo para 2026 y 2027 y sostiene que requiere medidas adicionales para contener el déficit y las necesidades de financiamiento.
El FMI, en su última evaluación de Colombia, había advertido sobre el debilitamiento de la posición fiscal del país y señaló la necesidad de avanzar en un plan de consolidación fiscal. El organismo también indicó que la deuda pública colombiana se mantenía sostenible en el mediano plazo, condicionada a la implementación de ese proceso de ajuste.
Colombia ya tuvo una línea de crédito con el FMI
El acercamiento no sería el primer vínculo reciente entre Colombia y el organismo.
En abril de 2024, el Directorio Ejecutivo del FMI aprobó para Colombia una Línea de Crédito Flexible por 6.133,5 millones de Derechos Especiales de Giro, equivalentes en ese momento a cerca de US$8.100 millones. Se trataba de una línea de carácter precautorio.
Sin embargo, el Gobierno colombiano notificó en septiembre de 2025 su decisión de cancelar ese acuerdo, con efecto desde el primero de octubre de ese año.
Por eso, el nuevo anuncio no significa que Colombia ya tenga un nuevo crédito aprobado con el FMI. Lo anunciado hasta ahora es el inicio de conversaciones para explorar una eventual salida frente a las dificultades fiscales.
El Gobierno habla de austeridad
Durante su intervención, De la Espriella aseguró que todo el gabinete recibió instrucciones para controlar el gasto público y afirmó que su administración buscará manejar los recursos bajo criterios de austeridad y responsabilidad fiscal.
El presidente también atribuyó buena parte de la situación actual al manejo de las finanzas durante la administración anterior, una interpretación política que ha sido planteada por su Gobierno.
La discusión fiscal, sin embargo, también tiene antecedentes que van más allá de un solo periodo presidencial. Colombia registró déficits elevados durante los años de la pandemia y posteriormente mantuvo presiones importantes sobre las cuentas públicas.
El propio FMI señaló en su evaluación de 2025 que el deterioro fiscal se había producido en un contexto de reiterados desvíos frente a las metas y de suspensión temporal de la regla fiscal.
¿Qué viene ahora?
El siguiente paso será conocer el alcance de las conversaciones entre el Gobierno y el FMI y, especialmente, si estas podrían desembocar en algún tipo de programa de financiamiento o mecanismo de respaldo.
Por ahora, no existe un nuevo acuerdo anunciado ni un crédito aprobado. La decisión conocida este domingo consiste en abrir conversaciones con el organismo multilateral mientras el Gobierno busca reducir el déficit, controlar el gasto y garantizar los recursos necesarios para financiar las obligaciones del Estado.





