Colombia mantiene un potencial relevante de petróleo y gas, pero enfrenta una coyuntura crítica por la caída de sus reservas probadas, especialmente las de gas, según reportes sectoriales divulgados entre 2025 y 2026. El país, sus empresas y las autoridades energéticas buscan convertir recursos identificados en producción comercial mediante nueva exploración, proyectos costa afuera y el desarrollo de yacimientos no convencionales, con el objetivo de reducir la dependencia de importaciones y sostener el abastecimiento nacional.
Las reservas de gas son el principal motivo de alerta
El gas natural concentra la mayor urgencia del debate energético colombiano. Promigas señaló en su informe InfoGas 2026 que las reservas probadas pasaron de 3.164 Gpc en 2021 a 1.717 Gpc en 2025. La reducción refleja una pérdida acelerada de autosuficiencia y limita el margen de maniobra del país para atender la demanda doméstica en los próximos años.
De acuerdo con el mismo reporte, durante 2026 el gas importado ya cubre una parte significativa del suministro nacional. Ante esa situación, Promigas aceleró planes de infraestructura para atender la brecha entre la oferta disponible y las necesidades del mercado. Esto significa que Colombia no enfrenta una ausencia total de recursos, sino el reto de desarrollar a tiempo reservas, campos y sistemas de transporte que permitan llevar el gas hasta los consumidores.
Uno de los proyectos mencionados como claves para recuperar la oferta es Sirius, junto con la conversión de recursos contingentes en reservas comercialmente aprovechables. Sin embargo, que un recurso haya sido identificado no significa que esté listo para producir: todavía puede requerir evaluación técnica, inversiones, permisos, infraestructura y condiciones regulatorias que hagan viable su explotación.
¿Dónde está el potencial petrolero y gasífero?
El potencial no explotado se encuentra principalmente en cuencas sedimentarias con historial hidrocarburífero, prospectividad conocida o infraestructura existente. Estas áreas pueden ofrecer mejores condiciones para avanzar en exploración y producción, pero las fuentes revisadas no permiten afirmar que una región específica tenga garantizados “pozos de gran envergadura”. La existencia de una formación prometedora tampoco equivale a un descubrimiento comercial.
La actividad costa afuera aparece como una de las alternativas para ampliar la oferta nacional, especialmente en gas. Este tipo de proyectos puede incorporar volúmenes importantes, pero exige inversiones de largo plazo, tecnología especializada, estudios ambientales y procesos regulatorios que suelen extender el tiempo entre la exploración y el inicio de la producción.
La cercanía geográfica con Venezuela no constituye, por sí sola, una garantía de que Colombia posea reservas equivalentes o que pueda encontrar grandes yacimientos en una zona determinada. El potencial debe establecerse mediante estudios geológicos, perforaciones exploratorias y evaluaciones económicas. Por eso, cualquier mapa de “regiones con petróleo asegurado” debe manejarse con cautela si no está respaldado por datos oficiales de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) o por resultados verificables de exploración.
El papel de los yacimientos no convencionales y el fracking
Los yacimientos no convencionales representan otra posibilidad de expansión. Promigas citó estimaciones de la ANH que ubican en alrededor de 167 Tpc los recursos prospectivos recuperables de gas en este tipo de formaciones. Esta cifra describe un potencial geológico, no reservas probadas ni volúmenes listos para incorporarse de inmediato al sistema energético.
El fracking continúa siendo objeto de discusión política, ambiental y regulatoria en Colombia. Si se habilitara y desarrollara bajo reglas claras, podría ampliar la oferta de hidrocarburos, con una expectativa especialmente relevante para el gas. No obstante, las fuentes consultadas no presentan una estimación oficial única y cerrada sobre cuántos barriles diarios adicionales de petróleo produciría el país mediante esta técnica.
Por esa razón, no es responsable afirmar que el fracking elevaría la producción nacional en una cifra determinada. El resultado dependería del número de proyectos autorizados, la calidad de los yacimientos, la inversión disponible, los tiempos de desarrollo, la aceptación territorial y las condiciones ambientales y regulatorias. Además, los recursos prospectivos tendrían que convertirse primero en reservas y luego en producción comercial.
Una oportunidad condicionada por decisiones de largo plazo
En petróleo, Colombia conserva oportunidades en áreas no desarrolladas y en recursos que todavía no han sido convertidos en reservas explotables. La producción nacional se mantiene alrededor de niveles altos recientes, pero el sector advierte que sostenerla exige nueva exploración, incorporación de reservas y ejecución de proyectos que compensen el declive natural de los campos maduros.
El desafío, por tanto, no consiste únicamente en encontrar más hidrocarburos. Colombia debe acelerar la evaluación de recursos, destrabar proyectos costa afuera, fortalecer la infraestructura de transporte y definir reglas estables para la exploración convencional y no convencional. También necesita equilibrar la seguridad energética con las exigencias ambientales y territoriales.
En conclusión, el país sí tiene potencial de petróleo y gas, pero una parte importante todavía está en etapa de recurso, contingencia o prospectividad. La caída de las reservas probadas de gas y el aumento de las importaciones hacen urgente transformar ese potencial en oferta confiable, sin presentar como reservas confirmadas ni como grandes descubrimientos aquellos volúmenes que aún dependen de exploración, permisos e inversión.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el potencial de petróleo y gas en Colombia?
Colombia mantiene un potencial relevante de petróleo y gas en cuencas sedimentarias, proyectos costa afuera y yacimientos no convencionales. Sin embargo, parte de esos volúmenes aún corresponde a recursos prospectivos o contingentes y no a reservas probadas listas para producir.
¿Por qué las reservas de gas en Colombia generan preocupación?
Las reservas probadas de gas cayeron de 3.164 Gpc en 2021 a 1.717 Gpc en 2025, según el informe InfoGas 2026 de Promigas. Esta reducción limita la autosuficiencia del país y ha aumentado la importancia del gas importado para atender la demanda nacional.
¿Puede el fracking aumentar la producción de gas y petróleo en Colombia?
El fracking podría ampliar la oferta de hidrocarburos si se habilita bajo reglas claras y se desarrollan proyectos viables. No existe una cifra oficial única sobre el aumento de producción, porque el resultado dependería de la inversión, los permisos, la calidad de los yacimientos, la aceptación territorial y las condiciones ambientales y regulatorias.





