En la comuna 3 de Manrique, nororiente de Medellín, se vive un ambiente de tensión debido a un operativo de desalojo que afecta a familias de los sectores Brisas de Jardín y San José, en La Cima 2. La intervención se realiza en una zona cercana a la quebrada La Tebaida, meses después del desbordamiento ocurrido el pasado 3 de abril. Los residentes manifiestan incertidumbre ante la falta de alternativas habitacionales claras y solicitan la presencia del alcalde Federico Gutiérrez para garantizar un proceso con acompañamiento institucional y soluciones concretas.
Contexto y situación actual del operativo en Manrique
El procedimiento de desalojo se concentra en áreas consideradas de alto riesgo por su proximidad al cauce de la quebrada La Tebaida, que sufrió un desbordamiento significativo en abril. Decenas de hogares en Brisas de Jardín y San José permanecen a la expectativa, pues no cuentan con información precisa sobre las medidas que se implementarán para su reubicación o apoyo habitacional. Según los testimonios recopilados, la comunicación institucional ha sido limitada, lo que incrementa la preocupación entre los habitantes sobre el futuro inmediato de sus viviendas.
Presencia de la UNDMO y reclamos de la comunidad
Durante el operativo, la Unidad Nacional de Diálogo y Mantenimiento del Orden (UNDMO) estuvo presente para acompañar la intervención, una acción que generó malestar entre algunos residentes. La comunidad interpreta esta participación como un enfoque policial más que social, lo que dificulta el diálogo y aumenta la tensión en la zona. Por ello, los habitantes insisten en la necesidad de un diálogo directo con las autoridades municipales, especialmente con el alcalde Federico Gutiérrez, para conocer los detalles del cronograma y las medidas de apoyo que se ofrecerán a quienes deban abandonar sus viviendas.
Demandas sociales y retos para las autoridades locales
Los afectados exigen que el desalojo se realice con garantías, lo que implica transparencia en la información sobre las razones técnicas y jurídicas del procedimiento, acompañamiento institucional permanente y soluciones habitacionales concretas. Estas soluciones podrían incluir reubicación en proyectos de vivienda, subsidios o medidas transitorias mientras se establecen alternativas definitivas. Las autoridades locales deben definir criterios claros para priorizar la atención a las familias más vulnerables y asegurar que nadie quede sin techo tras el operativo. La comunidad espera que estos criterios se construyan con participación ciudadana y sean comunicados oportunamente para evitar confrontaciones o desprotección.
Este operativo en Manrique pone en evidencia el desafío de equilibrar la gestión del riesgo por eventos naturales, como el desbordamiento de la quebrada La Tebaida, con la protección del derecho a una vivienda digna. Aunque no hay pronunciamiento oficial específico del alcalde Federico Gutiérrez respecto a este desalojo, su administración ha mostrado preocupación por la gestión del riesgo y la prestación de servicios públicos en la ciudad. En este caso, la comunidad reclama que las políticas municipales incluyan no solo medidas preventivas, sino también alternativas habitacionales claras para las familias afectadas.





