La excandidata presidencial Ingrid Betancourt cuestionó las declaraciones que Rodrigo Londoño, alias ‘Timochenko’, entregó ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) sobre las condiciones de cautiverio de las personas secuestradas por las extintas FARC-EP. En una entrevista con La FM, el 8 de octubre de 2026, la exsenadora rechazó la afirmación de que existían criterios de buen trato y alimentación para los cautivos y recordó las privaciones que sufrió durante más de seis años de secuestro.
“Ellos han mentido y siguen mintiendo”, afirmó Betancourt al referirse a la versión del antiguo comandante guerrillero. Según su testimonio, mientras los integrantes de la organización tenían acceso a frutas, gaseosas, dulces y huevos, los secuestrados recibían principalmente arroz y lentejas.
La controversia surgió después de que se difundieran apartes de una declaración que Londoño rindió en 2019 ante la JEP, dentro del caso que investiga la toma de rehenes, las graves privaciones de la libertad y otros crímenes cometidos por las antiguas FARC-EP.
¿Qué dijo Timochenko ante la JEP sobre los secuestrados?
En su declaración del 14 de febrero de 2019, Londoño sostuvo que dentro de la antigua guerrilla existían criterios generales para garantizar el buen trato a las personas retenidas.
“Era un buen trato, muy bueno. Incluso si no había para comida para nosotros, había para los que estaban retenidos”, manifestó durante la diligencia.
El exjefe guerrillero también afirmó que existían directrices para garantizar la alimentación de los cautivos y negó que se practicara la tortura. “Tortura no, jamás”, aseguró.
Los apartes de la audiencia fueron divulgados públicamente en octubre de 2026 por la senadora María Clara Posada, lo que reavivó el debate sobre las condiciones en las que permanecieron las personas secuestradas por las FARC y sobre el reconocimiento de responsabilidades de los antiguos comandantes.
Sin embargo, las declaraciones de Londoño corresponden a su versión de los hechos y deben contrastarse con los testimonios de las víctimas y las conclusiones de la justicia transicional.
Ingrid Betancourt recordó las condiciones de alimentación durante su cautiverio
Durante la entrevista con el programa Aquí y ahora, de La FM, Betancourt rechazó que los secuestrados recibieran un trato privilegiado en materia de alimentación.
La exsenadora, quien permaneció más de seis años en poder de las FARC, recordó que su dieta durante el cautiverio estaba compuesta principalmente por arroz y lentejas. En contraste, afirmó que los guerrilleros podían consumir otros alimentos que no estaban disponibles para los rehenes.
Según su relato, los integrantes de la organización tenían acceso a frutas, gaseosas, dulces y huevos. También señaló que podían pescar, mientras que las personas secuestradas no tenían esa posibilidad.
Betancourt evocó además la angustia que experimentaban cuando llegaba la comida a los campamentos. Explicó que podían reconocer el sonido metálico de las ollas mientras eran transportadas y que ese ruido despertaba una reacción física ante el hambre.
“Uno comenzaba a salivar como los perros”, relató.
Para la excandidata presidencial, esos recuerdos contradicen la versión de que los integrantes de la antigua guerrilla se sacrificaban para garantizar el bienestar de los cautivos. Su cuestionamiento también se extendió a la manera en que, a su juicio, algunos excomandantes han reconocido su responsabilidad frente a las víctimas.
¿Qué ha establecido la JEP sobre el trato a los secuestrados?
El caso 01 de la JEP investiga la toma de rehenes, las graves privaciones de la libertad y otros crímenes concurrentes cometidos por las antiguas FARC-EP. En el desarrollo de este proceso, la jurisdicción ha documentado las condiciones de cautiverio y los daños sufridos por las víctimas.
Entre los hechos analizados se encuentran las restricciones a la movilidad, las condiciones indignas de permanencia en los campamentos, la falta de atención médica, los maltratos psicológicos, las amenazas y otras formas de violencia. La investigación también ha examinado conductas como la tortura, los tratos crueles, la violencia sexual y la desaparición forzada.
Por ello, la existencia de instrucciones internas sobre el trato que debía darse a los secuestrados no demuestra, por sí sola, que esas directrices se cumplieran en la práctica. Las condiciones reales de cautiverio deben establecerse a partir del conjunto de pruebas, incluidos los testimonios de las víctimas y las declaraciones de los antiguos integrantes de la organización.
La JEP ha determinado responsabilidades de antiguos miembros del secretariado de las FARC-EP por los secuestros y otros crímenes relacionados. En septiembre de 2025, la jurisdicción anunció una sentencia contra los integrantes del antiguo secretariado en el caso 01, con sanciones propias de ocho años de trabajos y actividades restaurativas, acompañadas de restricciones de derechos y libertades.
Betancourt cuestionó el funcionamiento de la justicia transicional
La exsenadora también criticó el papel de la JEP y afirmó que, en su opinión, los antiguos comandantes guerrilleros no han aportado toda la verdad necesaria sobre los crímenes cometidos durante el conflicto armado.
Betancourt cuestionó los beneficios judiciales concedidos a los comparecientes y sostuvo que las víctimas continúan afrontando secuelas físicas, psicológicas y económicas, mientras esperan respuestas sobre lo ocurrido durante su cautiverio.
Asimismo, expresó su inconformidad con el trato que, según su percepción, reciben los antiguos comandantes durante las audiencias. A su juicio, algunos magistrados muestran deferencia hacia los exintegrantes de las FARC, mientras las víctimas no reciben la misma atención.
La exsenadora llegó a plantear que la JEP debería desaparecer y ser reemplazada por otro mecanismo de justicia transicional que garantice, según su propuesta, mayor verdad, justicia y reparación.
Estas afirmaciones corresponden a sus críticas personales sobre el funcionamiento de la jurisdicción y no constituyen, por sí mismas, una conclusión judicial sobre la actuación de los magistrados.
El debate sobre la verdad y la reparación de las víctimas
La controversia entre Betancourt y Londoño vuelve a poner en el centro del debate las condiciones en las que permanecieron miles de personas secuestradas por las antiguas FARC-EP y las obligaciones de los responsables de reconocer los hechos y contribuir a la reparación.
Mientras Londoño defendió ante la JEP la existencia de directrices para garantizar el buen trato a los cautivos, Betancourt contrapuso esa versión con su experiencia personal de hambre, restricciones y sufrimiento durante el secuestro.
El contraste entre ambos testimonios evidencia la importancia de examinar las declaraciones de los comparecientes junto con los relatos de las víctimas y las conclusiones judiciales. Para quienes sobrevivieron al cautiverio, el reconocimiento de lo ocurrido y la entrega de información completa siguen siendo aspectos centrales de sus reclamaciones de verdad y reparación.
Preguntas frecuentes
¿Qué dijo Ingrid Betancourt sobre el supuesto buen trato a los secuestrados de las FARC?
Ingrid Betancourt rechazó la afirmación de Rodrigo Londoño, alias ‘Timochenko’, sobre la existencia de un buen trato y alimentación para los cautivos. Aseguró que los secuestrados recibían principalmente arroz y lentejas, mientras los guerrilleros tenían acceso a frutas, gaseosas, dulces y huevos.
¿Qué declaró Rodrigo Londoño ante la JEP sobre las condiciones de los secuestrados?
En una declaración rendida en 2019, Rodrigo Londoño sostuvo que la antigua guerrilla tenía criterios para garantizar el buen trato y la alimentación de las personas retenidas. También afirmó que no se practicaba la tortura y dijo: “Tortura no, jamás”.
¿Qué investiga la JEP en el caso 01 sobre los secuestros de las FARC?
El caso 01 de la JEP investiga la toma de rehenes, las graves privaciones de la libertad y otros crímenes cometidos por las antiguas FARC-EP. El proceso ha examinado restricciones a la movilidad, condiciones indignas de cautiverio, falta de atención médica, maltratos psicológicos, amenazas y otras formas de violencia.




