Más de 49.000 jóvenes, adultos y personas mayores participan en programas para aprender a leer y escribir en Colombia. Las estrategias llegan a 134 municipios de diez departamentos y cuentan con una inversión superior a 38.000 millones de pesos.

El Ministerio de Educación informó que los beneficiarios están vinculados a procesos de alfabetización formal e informal. La cifra corresponde a personas participantes y no significa que todas hayan concluido su formación o superado completamente el analfabetismo.

Una de las alternativas es el primer Ciclo Lectivo Especial Integrado, CLEI 1, que reúne contenidos de primero, segundo y tercer grado de primaria. Después de fortalecer sus competencias de lectura y escritura, los estudiantes pueden continuar avanzando mediante otros ciclos hasta completar la educación media.

El programa también trabaja con universidades, escuelas normales y organizaciones sociales. Estudiantes de educación media pueden participar en la búsqueda de personas que no saben leer ni escribir y acompañar procesos formativos mediante su servicio social obligatorio.

Otra estrategia es el Servicio Social para la Paz, a través del cual jóvenes apoyan la enseñanza de lectura y escritura, el reconocimiento de conocimientos comunitarios y la alfabetización digital.

Aunque el Gobierno presentó el programa como parte de sus acciones actuales, las inversiones y vinculaciones se han desarrollado entre 2023 y 2026. La nueva administración recibe, por tanto, una estrategia iniciada durante el Gobierno de Gustavo Petro y tendrá la responsabilidad de mantenerla, evaluarla y ampliar su cobertura.

Las cifras muestran que el desafío continúa siendo enorme. La tasa de analfabetismo entre los colombianos mayores de 15 años bajó del 5,11 % registrado en el censo de 2018 al 4,4 % en 2025, según datos citados por el Ministerio de Educación.

La situación es más grave en el campo, donde el indicador alcanza el 10,4 %. Un estudio del Laboratorio de Economía de la Educación de la Universidad Javeriana calcula, con otro rango de edad, que cerca de 1,8 millones de personas de diez años o más no saben leer ni escribir y que el 75 % de ellas se reconoce como campesina.

El programa abre una segunda oportunidad para miles de colombianos, pero su alcance todavía representa una pequeña parte de la población afectada. El próximo balance deberá mostrar no solamente cuántas personas comenzaron el proceso, sino cuántas lograron terminarlo y continuar estudiando.