Miguel Quintero Calle rompió el silencio después de que un juez le impusiera detención domiciliaria dentro del proceso por presuntas irregularidades en seis contratos del Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA) y el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Itagüí.

Pero lejos de referirse únicamente a los hechos que investiga la Fiscalía, Quintero dedicó buena parte de su video a defender su estilo de vida, explicar fotografías en las que aparece junto a un vehículo de alta gama y justificar la imagen de un reloj que fue presentado como un Rolex.

“No vivo en medio de lujos”, afirmó.

Según su versión, la casa donde hoy cumple la prisión domiciliaria es una vivienda prefabricada que comenzó a construir en enero de 2019, antes de que su hermano Daniel Quintero llegara a la Alcaldía de Medellín. Dijo que tuvo un costo de $200 millones, que la construyó por etapas y que todavía tiene créditos pendientes.

También aseguró que la piscina es prácticamente el único elemento que podría considerarse un lujo en su vivienda y que incluso está deteriorada.

Una explicación que apunta al patrimonio, pero no responde el fondo del proceso

Quintero también rechazó las fotografías que han sido utilizadas para cuestionar su patrimonio.

Sobre el vehículo de alta gama, aseguró que simplemente se tomó una fotografía en un carro de exhibición y que el automóvil tiene otro propietario. Sobre el reloj, afirmó que era una imitación y contó que acudió a una notaría y posteriormente a un establecimiento de Rolex para consultar sobre su autenticidad.

“Obviamente no tengo Ferraris ni Rolex”, sostuvo.

El problema es que esas explicaciones no resuelven por sí mismas el asunto central del proceso judicial. La investigación de la Fiscalía no se limita a determinar si Quintero tenía o no un Ferrari, un Rolex o una casa costosa.

La acusación está relacionada con seis contratos del AMVA con Bomberos de Itagüí, celebrados entre 2020 y 2023, por más de $17.600 millones. La Fiscalía sostiene que habría existido un esquema de presuntas comisiones y que Quintero habría actuado como determinador.

“No hay una sola prueba contra mí”

Una de las afirmaciones más contundentes del video fue precisamente esta: Quintero aseguró que no existe una sola prueba en su contra y que el proceso se sostiene únicamente en la declaración de una persona.

“Ni un chat, ni una grabación, ni un documento, ni un análisis de antena, nada”, dijo.

Sin embargo, esa afirmación merece una precisión: que él considere insuficientes las pruebas no significa que no existan elementos probatorios en el expediente.

De hecho, el juez que decidió la medida de aseguramiento rechazó la solicitud de la defensa para excluir las pruebas de la Fiscalía y concluyó que existía una inferencia razonable de autoría o participación. Esa conclusión no significa que Quintero haya sido declarado culpable, pero sí contradice su afirmación de que no existe ningún elemento en su contra.

De investigado a “víctima de persecución”

Quintero fue todavía más lejos y calificó su situación como un “evidente caso de persecución política en cuerpo ajeno”.

“Por perseguir a mi hermano he terminado pagando yo las consecuencias”, aseguró.

La frase busca poner el foco sobre Daniel Quintero y presentar el proceso como una consecuencia de las disputas políticas alrededor del exalcalde. Pero, hasta ahora, esa es la interpretación de Miguel Quintero, no una conclusión judicial.

Lo que sí existe es una investigación penal en la que la Fiscalía le imputó los delitos de interés indebido en la celebración de contratos y peculado por apropiación agravado; Quintero no aceptó los cargos. Posteriormente, un juez le impuso detención domiciliaria al considerar que existía una inferencia razonable de participación en los hechos investigados.

Y el caso todavía está lejos de terminar. La Fiscalía y el AMVA apelaron la decisión de enviarlo a casa por cárcel y buscan que la medida sea más severa. La audiencia de apelación se reanudó este lunes 5 de octubre.

Por ahora, Miguel Quintero insiste en que demostrará su inocencia en juicio. Mientras tanto, cumple las 24 horas de detención en su vivienda y el proceso judicial continúa.