Medellín comenzó a sentir los efectos de El Niño en sus acueductos. La reducción de las lluvias y de los caudales dejó al sistema Piedras Blancas con un déficit cercano a 120 litros por segundo, equivalente a más de diez millones de litros de agua cada día.
La presión sobre este sistema obligó a EPM a retomar las interrupciones programadas del servicio en sectores del nororiente y centro-oriente de la ciudad. Los cortes se realizan inicialmente durante ocho horas, entre las 8:00 de la noche y las 4:00 de la mañana, y pueden cambiar dependiendo de las lluvias, los caudales y el consumo de los usuarios.
La medida cobija 109.235 instalaciones pertenecientes a diez circuitos de las comunas Popular, Manrique, Aranjuez, Villa Hermosa, Buenos Aires y La Candelaria. EPM dispone de una herramienta digital para que cada usuario consulte con su dirección si se encuentra incluido en la programación.
El alcalde Federico Gutiérrez advirtió que Piedras Blancas tiene una capacidad limitada de almacenamiento y que, sin medidas para reducir la demanda, el agua disponible podría agotarse rápidamente. También señaló que el consumo aumentó pese a las campañas de ahorro adelantadas durante las últimas semanas.
La situación no significa que Medellín está a punto de quedarse completamente sin agua. El problema más crítico se concentra en el sistema Piedras Blancas, mientras la infraestructura de interconexión permite transportar agua desde otras plantas y compensar parcialmente el déficit. Entre 2025 y julio de 2026, EPM reportó inversiones cercanas a $602.000 millones para fortalecer su infraestructura de acueducto.
El llamado a reducir el consumo coincide con el fortalecimiento de El Niño. La Organización Meteorológica Mundial proyecta que el fenómeno podría alcanzar una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026 y extenderse, al menos, hasta febrero de 2027. Sin embargo, sus efectos varían entre regiones y no pueden interpretarse únicamente como ausencia generalizada de lluvias. Reuters informó que el episodio podría ubicarse entre los más intensos registrados desde 1950.
Luis Javier Montoya, docente de la Facultad de Ingenierías de la Universidad de Medellín, explicó que la ciudad depende principalmente de fuentes superficiales y que la disminución de las precipitaciones reduce directamente el agua disponible. “Tenemos que ahorrar para poder soportar el tiempo que viene”, aseguró.
Entre las recomendaciones están reparar fugas, reducir la duración de las duchas, cerrar el grifo mientras no se utiliza, poner lavadoras y lavaplatos únicamente con carga completa, reemplazar las mangueras por baldes y reutilizar agua para actividades domésticas que no requieren líquido potable.
El ahorro ciudadano no sustituye la responsabilidad de EPM de mantener y ampliar la infraestructura, pero puede disminuir la presión inmediata sobre las fuentes. La duración de los cortes dependerá ahora de tres factores: cuánto llueva, cómo se recuperen los caudales y cuánta agua consuma la ciudad.





