El Gobierno declaró estratégica la recuperación del gasoducto Antonio Ricaurte. Su operación depende de obras y de autorizaciones de Estados Unidos
Colombia volvió a poner sobre la mesa la importación de gas desde Venezuela. El Gobierno incluyó la recuperación del gasoducto binacional Antonio Ricaurte entre los Proyectos de Interés Nacional y Estratégico, con el propósito de ampliar las alternativas de abastecimiento.
Según Ecopetrol, la infraestructura tiene capacidad para transportar hasta 450 millones de pies cúbicos diarios. En una primera fase se prevé importar 50 millones, equivalentes aproximadamente al 5 % del consumo nacional. La capacidad total del gasoducto no debe confundirse con el volumen inicialmente proyectado.
La empresa sostiene que traer gas por tubería permitiría evitar los procesos de licuefacción y regasificación que exige el transporte marítimo. Por eso plantea que esta alternativa podría ofrecer precios más competitivos para hogares e industria. Esa expectativa todavía no constituye una reducción anunciada en las facturas.
El proyecto tiene dos condiciones determinantes: rehabilitar una infraestructura que lleva más de diez años inactiva y obtener la licencia requerida de la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos, OFAC. La declaratoria estratégica facilita la coordinación institucional, pero no sustituye esos pasos.
Campetrol respaldó la alternativa como complemento de los proyectos de regasificación. Sin embargo, advirtió que importar gas venezolano no reemplaza la necesidad de recuperar la exploración y desarrollar producción nacional.




