El retiro de cerca de 30 piezas del Museo Nacional de Colombia desató una polémica por su contenido relacionado con la comunidad LGBTIQ+, el movimiento feminista, la violencia política y el Acuerdo de Paz de 2016.
Entre los elementos retirados se encuentran objetos y documentos que hacían parte de la exposición Hacer sociedad, así como piezas vinculadas con la memoria histórica del país. Algunas de ellas representaban las luchas por los derechos de las personas LGBTIQ+ y los derechos reproductivos de las mujeres.
También fueron desmontados objetos relacionados con figuras políticas como Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro, además del llamado Balígrafo, un símbolo del acuerdo de paz firmado entre el Gobierno colombiano y las Farc.
La decisión generó cuestionamientos sobre la manera en que se representa la historia reciente de Colombia en los espacios culturales.
Mientras algunos sectores defienden una revisión de los contenidos del museo, otros advierten sobre los riesgos de excluir relatos relacionados con la diversidad, la violencia política y la construcción de paz.
Frente a la controversia, la ministra de Cultura, Paola Holguín, ha defendido la revisión de los contenidos de los espacios culturales. Según su postura, los museos no deben convertirse en escenarios de glorificación del crimen ni de revictimización, por lo que se adelantaría una revisión y un rediseño de sus contenidos curatoriales.
«SOBRE EL MUSEO NACIONAL El Museo Nacional es uno de los centros culturales más importantes del país. Es la primera institución de este tipo en Colombia y una de las más antiguas de América; cuyo propósito es reflejar el alma de la Nación. El Museo Nacional, como parte del Estado, tiene el propósito de conservar, restaurar, proteger y socializar nuestra cultura. Su vocación institucional NO consiste en servir como instrumento de adoctrinamiento político, foco de difusión de versiones sesgadas de nuestra historia, ni mucho menos en medio multiplicador de la agenda gubernamental. El Museo Nacional NO puede ser un espacio de apología al delito o revictimización, tiene que observar los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición. El Museo Nacional es un espacio para todos los colombianos, que debe velar, entre otros, por los derechos fundamentales de los niños, que son prevalentes de acuerdo al artículo 44 de la Constitución, y, por tanto, debe protegerlos del acceso a material sensible. La museología y la curaduría de los distintos espacios a cargo del Ministerio, están siendo evaluados y rediseñados para cumplir la misión de salvarguardar, investigar, conservar y difundir el patrimonio cultural, histórico y artístico de la Nación, sirviendo como espacios para la memoria, la identidad y la transformación social.»
El antes y el después
Este era el antes:
El después:




