Viviane Morales renunció al Ministerio de Educación del gobierno de Abelardo de la Espriella debido a la grave condición de salud de su hija Sara, de 30 años. La exministra presentó una renuncia irrevocable que fue fechada el 31 de agosto de 2026, se conoció públicamente el 2 de septiembre y se hizo efectiva el 7 de septiembre, en Bogotá. “Un ministro es reemplazable, una mamá no”, resumió en una entrevista publicada el sábado 12 de septiembre, hora de Colombia.
Morales había asumido el cargo el 7 de agosto, pero apenas una semana después su hija tuvo que ser hospitalizada de urgencia tras presentar visión doble causada por una parálisis del sexto par craneal. Los exámenes médicos posteriores detectaron un meningioma ubicado en el espacio cavernoso del cerebro, una zona que, según los especialistas, no puede ser intervenida quirúrgicamente.
La exministra explicó que la condición de su hija exige acompañamiento permanente y que no era posible conciliar esa responsabilidad con jornadas laborales de entre 14 y 16 horas al frente de la cartera educativa. Por esa razón, decidió comunicarle personalmente su salida al presidente De la Espriella.
Según relató, durante la conversación con el mandatario se quebró al explicar el diagnóstico y sus implicaciones familiares. De la Espriella, a quien Morales describió como “muy humano y muy comprensivo”, le respondió: “Te entiendo, hay prioridades”.
En la carta divulgada por la Presidencia, Morales señaló que una “situación familiar inesperada reclama mi presencia y toda mi atención de manera inmediata”, por lo que no podía cumplir con la dedicación requerida por el Ministerio de Educación. Su salida se convirtió en el primer cambio del gabinete a pocas semanas del comienzo del mandato.
El vocero del Gobierno, Miller Soto, aseguró desde la Casa de Nariño que la renuncia obedeció exclusivamente a un motivo familiar inesperado y no a una ruptura política. También destacó que Morales apeló a su fe para explicar la decisión: “El hombre hace planes, pero la palabra final la tiene el Señor”.
El presidente recibió la dimisión “con pesar”, la enmarcó como una decisión tomada desde el amor y la responsabilidad familiar, y ofreció a Morales su respaldo y sus oraciones.





