Estados Unidos mantiene tensiones por intento de compra de Groenlandia
En las últimas horas, Estados Unidos renovó las controversias diplomáticas con Dinamarca y Groenlandia, luego de que la Casa Blanca reiterara considerar todas las opciones, incluyendo el uso de la fuerza militar, para adquirir control sobre Groenlandia, pese al rechazo de esas naciones y sectores políticos estadounidenses.
El secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó en un briefing en el Capitolio que la administración estadounidense evalúa la compra de Groenlandia y que se han contemplado “un abanico de opciones” frente a esta situación, si bien aclaró que la preferencia oficial es la vía diplomática. La portavoz Karoline Leavitt reiteró que “todas las opciones están sobre la mesa” y que Washington busca mayor control en la región ártica, especialmente frente a la presencia de China y Rusia.
Groenlandia es un territorio autónomo dentro del reino de Dinamarca, con gobierno propio, mientras que Dinamarca conserva las competencias en defensa y política exterior. Su valor radica en su ubicación estratégica cerca del Círculo Polar Ártico, el acceso a importantes rutas marítimas y recursos naturales como tierras raras, lo que ha convertido a la isla en un punto clave en la geopolítica internacional.
Desde 1951, un acuerdo militar entre la Casa Blanca y Dinamarca permite a Estados Unidos desarrollar instalaciones en la isla, como la base espacial de Pituffik, ubicada en el noroeste de Groenlandia. Pese a ello, Dinamarca se ha opuesto a cualquier cesión de soberanía, enfatizando que “Groenlandia pertenece a su pueblo” y que únicamente las autoridades de Dinamarca y Groenlandia pueden decidir su futuro. Líderes republicanos como Mike Johnson han rechazado el uso de la fuerza, descartando respaldo legislativo a acciones militares contra la isla.
Analistas indican que el interés de Estados Unidos en Groenlandia responde a razones de seguridad nacional y al despliegue de poder geoestratégico en el Ártico, en un momento marcado por la competencia con potencias como China y Rusia. La tensión persiste mientras se monitorean las reacciones de los gobiernos implicados y se mantiene la expectativa sobre el curso de esta disputa diplomática.


