Aerocivil investiga cruce de helicóptero militar durante despegue de avión de LATAM en El Dorado

Cortesía D.R.A
Choque de voces en El Dorado: un helicóptero militar y un avión comercial al borde del accidente

Un cruce inesperado en el cielo de Bogotá dejó al aeropuerto El Dorado sumido en una tensión inédita. El viernes 20 de febrero de 2026, justo a las 17:36, un Airbus A320 de LATAM Airlines, con 157 pasajeros y 5 tripulantes a bordo, inició su despegue hacia San Andrés cuando, en la misma pista, el helicóptero FAC4021 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana atravesó la trayectoria en un momento crítico. La tripulación del avión no dudó en abortar el despegue para evitar lo que pudo ser una tragedia. El frenado fue tan intenso que las ruedas del avión sufrieron daños por el calor, superando los 900 grados Celsius, aunque nadie resultó herido ni hubo fuego.

La Aeronáutica Civil de Colombia, a través del coronel Álvaro Bello, director técnico de Investigaciones de Accidentes, explicó que la investigación ya está en marcha para esclarecer lo ocurrido. El foco está puesto en tres puntos cruciales: las comunicaciones entre las torres de control Norte y Sur, un posible traslapo en las frecuencias durante el cambio de control del helicóptero, y la altura a la que realmente voló la aeronave militar. Según Bello, el helicóptero despego desde la base CATAM a las 17:17, cumplió una misión en Engativá y solicitó permiso para cruzar las pistas a 9.500 pies, con la instrucción de pasar justo sobre la torre de control.

Sin embargo, durante el cambio de frecuencia entre las dos torres, las comunicaciones se saturaron. Varias estaciones hablaron al mismo tiempo, generando confusión en un momento tan delicado: la autorización del despegue del avión coincidió justo con el cruce del helicóptero. Los registros iniciales de fuentes públicas sugirieron que el helicóptero voló a una altura menor a la autorizada, aunque la Aerocivil insiste en que su análisis oficial se basa únicamente en datos de radar y vigilancia aérea confiables, no en información no oficial. Un audio difundido por La FM muestra la tensión en la cabina: el piloto de LATAM preguntó preocupado por la presencia del helicóptero, recibiendo una respuesta breve y poco explicativa: “manténgase en frecuencia”.

Esta indagación, que sigue los rigurosos estándares internacionales de la Organización de Aviación Civil Internacional, no busca en principio señalar culpables, sino entender qué falló y cómo mejorar para que el aeropuerto más concurrido de Colombia, con más de 2.000 operaciones diarias y saturación creciente, evite episodios de esta naturaleza. La revisión incluye no solo a los operadores y controladores, sino también a la Fuerza Aeroespacial y la infraestructura aeroportuaria.

Por su parte, LATAM recalcó que se activaron todos los protocolos de seguridad: los pasajeros fueron evacuados en buses y el avión inspeccionado antes de ser reubicado en otro vuelo. Todos los involucrados están bien, pero el incidente ha dejado al descubierto un vacío en las comunicaciones y la gestión aérea, que la Aerocivil promete esclarecer con la máxima transparencia.

El Dorado respira, pero apenas comienza a preguntarse si sus cielos están realmente seguros cuando el cruce de voces y señales puede provocar un choque que nadie quiere mirar. ¿Lograrán las autoridades evitar que este episodio se repita? ¿Podrá la tecnología y la coordinación mantenerse a la altura de un aeropuerto que crece sin pausa? La incertidumbre persiste, mientras Bogotá mira hacia arriba con atención renovada.

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