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Amenaza obligó al periodista Yeison Rojas a salir de Urabá con su familia en medio de amenazas del Clan del Golfo
En las últimas horas, Yeison Rojas, corresponsal de Teleantioquia en Urabá antioqueño, fue obligado a abandonar Apartadó junto con su familia luego de recibir una grave amenaza de muerte de parte de un hombre que aseguró ser el “segundo al mando” de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), conocidos como Clan del Golfo.
El hecho se registró el lunes 2 de marzo de 2026, cuando Rojas fue contactado telefónicamente y advertido para que dejara el departamento de Antioquia antes de la medianoche. La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) reportó que este caso representa al menos la cuarta intimidación directa contra el periodista. Entre los motivos sobresalen recientes alertas emitidas en el noticiero de Teleantioquia sobre daños por lluvias en Apartadó, la falta de ayudas humanitarias y reclamos por la ausencia de medidas de mitigación.
Durante la llamada intimidatoria, el presunto comandante expresó: “Comandante, segundo el mando de aquí de las Autodefensas Gaitanistas, Urabeños o paramilitares como somos conocidos, para que tenga ese conocimiento, señor Jason David, que por parte de nosotros como paramilitares hay una orden de que tiene hasta las 12 de la noche del día de hoy para que se someta al desplazamiento masivo y total de aquí de todo el departamento de Antioquia junto con su núcleo familiar”.
Ante esta amenaza, la Policía de Antioquia activó la ruta de protección y coordinación de medidas preventivas, mientras que la Unidad Nacional de Protección evalúa el riesgo en situación de emergencia y la Fiscalía General avanza en la priorización del caso para dar con los responsables. Además, Teleantioquia rechazó enérgicamente el atentado contra su corresponsal y respaldó las demandas de esclarecimiento del hecho y garantías para la prensa.
En la subregión de Urabá, la presencia de organizaciones ilegales como el Clan del Golfo sigue aumentando el riesgo para periodistas y pobladores. Según la FLIP, hechos como este despiertan preocupación respecto al derecho a la información, mientras se mantienen acciones de investigación bajo acompañamiento de organizaciones de derechos humanos y monitoreo de la situación local.

