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Varias ciudades chinas reportan niveles no saludables de contaminación del aire
Diferentes regiones del interior y el oeste de China permanecen en alerta tras detectar niveles elevados de contaminación atmosférica, especialmente de partículas PM2.5 que superan los límites considerados seguros. Las cifras indican que alrededor del 60% de las ciudades chinas todavía rebasan el estándar planificado de 25 microgramos de PM2.5 por metro cúbico anual, lo que expone a millones de habitantes, entre ellos menores, adultos mayores y población con problemas respiratorios.
El fenómeno se concentra en una quincena de ciudades industriales, donde la nueva localización de fábricas pesadas desde las zonas costeras ha agravado el impacto en la calidad del aire desde inicios de marzo de 2026. Pekín registra actualmente sólo un día de contaminación grave y una media anual de 27 microgramos por metro cúbico, en el marco de su mejor calidad de aire en la historia reciente, mientras las regiones occidentales enfrentan índices muy superiores.
El Ministerio de Ecología y Medio Ambiente reportó que las alertas ambientales motivaron la activación de medidas especiales, incluida la circulación restringida de vehículos y la preparación de servicios sanitarios ante posibles aumentos de enfermedades respiratorias. Estas acciones se aplican de acuerdo con el calendario de entrada en vigor provisional del nuevo límite nacional de PM2.5, establecido en 30 microgramos anuales para este mes marzo, y la meta estructura irá reduciéndo a 25 hacia 2031 según la misma entidad.
La intensificación de la contaminación se debe principalmente a las actividades industriales en el interior no costero y el crecimiento del tránsito automotor en zonas urbanas menos pobladas, si bien el país ha logrado una reducción de cerca del 60% de PM2.5 promedio desde 2013, al pasar de 68 a 28 microgramos. Actualmente, la estrategia estatal también incluye restricción al uso del carbón, normativas para vehículos más limpios y el crecimiento de la flota eléctrica, mientras los controles se amplían para reducir los riesgos derivados del daño ambiental.

