Cortesía D.R.A
La obesidad modifica de forma persistente las células del sistema inmune, incluso años después de que una persona alcanza un peso saludable, según un reciente estudio publicado en la revista científica EMBO Reports. El trabajo fue realizado por investigadores de la Universidad de Birmingham y otras instituciones del Reino Unido, tras analizar a adultos que habían sido obesos en el pasado y personas sanas.
La investigación abarcó muestras de individuos con antecedentes de obesidad, personas actualmente obesas y adultos sin sobrepeso, todos residentes en áreas urbanas del Reino Unido, quienes aportaron información durante al menos cinco a diez años post pérdida de peso. A nivel celular, los científicos detectaron marcas de metilación en el ADN de los linfocitos CD4+, equivalentes a una especie de memoria inmunológica. Los datos mostraron que 104 genes familiares en pacientes con antecedentes de obesidad o actualmente obesos seguían mostrando patrones similares, mientras que los controles excluyeron esa huella biomolecular.
Las autoridades académicas responsables confirmaron que estas alteraciones dificultan la capacidad inmunológica para asumir funciones esenciales, como la identificación de desechos celulares y la renovación del sistema inmune, lo que implica un riesgo sostenido de enfermedades propias de la obesidad. También indicaron que es posible buscar estrategias terapéuticas complementarias a las intervenciones tradicionales para mejorar el pronóstico, como el uso de medicamentos que eliminen células con funciones perturbadas.
Este hallazgo aparece registrado en publicaciones especializadas, incluye argumentos de seguimiento metabólico y utiliza técnicas de biología molecular validadas para interpretar los resultados obtenidos sobre los efectos de la obesidad, persistentes largas temporadas después de la reducción de peso.

