Préstamos gota a gota mantienen hogares endeudados y alimentan la violencia en Cali
En Cali, Valle del Cauca, el negocio de los préstamos informales conocidos como gota a gota impacta a más de una cuarta parte de la población. Millones de pesos circulan en pequeñas sumas diarias otorgadas bajo intereses que superan el 40% mensual, sostenidos por redes vinculadas a narcotráfico y organizaciones criminales que gestionan la creciente demanda de dinero entre ciudadanos que carecen de acceso a la banca formal.
Según cifras recientes, estas operaciones se concentran en los barrios populares, donde hay alta presencia de familias desplazadas y desempleo estructural. El sistema empezó en los años 80 y opera con más de un centenar de oficinas, llamadas plazas o casas fresas, que entregan montos desde cien mil hasta un millón de pesos, aproximadamente 250 dólares. Los cobros suelen hacerse puerta a puerta por centenares de motoristas embutidos en ropa negra, casco y prácticas de intimidación, que incrementan el riesgo para la convivencia local. Las cuotas diarias refuerzan la deuda que para muchos suburbanos es eterna y muchas veces impagable.
Autoridades como la Policía Metropolitana de Cali y la Fiscalía han desplegado operativos y nuevas regulaciones contra el gota a gota, especialmente a partir de una ley de penalización aprobada después de 2020. Estas acciones prohíben a dos personas ir juntas en moto y legitiman la intensificación de intervenciones en las zonas más afectadas, reforzando los filtros ante nuevas formas de microcreditismo delictivo registradas hacia la costa Pacífica y el suroccidente del país. Además, los registros señalan la participación de Superintendencia Financiera al promocionar informes sobre la inclusión aún limitada dentro del sistema bancario tradicional.
Actualmente, la circulación del gota a gota permanece activa, mientras la ciudad arrastra más de mil homicidios anuales alrededor del dinero de estas deudas, seguidos de asesinatos encargados a sicarios motorizados que prolongan el círculo criminal. Estas cifras posicionan a Cali entre los municipios con mayores tasas de homicidios en Colombia, asociados al procedimiento de cobranza violenta en los sectores más vulnerables.


