La infraestructura educativa en la capital del Valle del Cauca quedó seriamente comprometida luego del sismo de 7,4 de magnitud que se presentó en el país.
De las 338 sedes escolares existentes en Cali, 260 registraron algún tipo de afectación. De ellas, 18 fueron catalogadas como no habitables y más de 100 presentan una situación grave, de acuerdo con el balance entregado por el alcalde.
El dato dimensiona otro de los desafíos que enfrentará la administración municipal: garantizar la continuidad educativa mientras se determina cuáles instalaciones pueden repararse, cuáles necesitan intervenciones mayores y cuáles deberán ser reemplazadas.
Pero el trabajo no se hará de manera individual. Y es que de acuerdo con la institucionalidad caleña, las aseguradoras entran en la reconstrucción. Por lo menos 22 de estas empresas que hacen presencia en la sultana del Valle, ya están trabajando con la municipalidad.
El mandatario local, Alejandro Eder, aseguró que sostuvo una reunión con sus presidentes y vicepresidentes para conformar un equipo conjunto que permita unificar información y avanzar en la inspección de los inmuebles. La meta es completar la revisión del 90 % de las estructuras pendientes.
Sin embargo, la cobertura de seguros podría convertirse en otro problema. Un análisis publicado después del terremoto señala que sólo alrededor del 12 % de las viviendas de Cali tendría cobertura contra terremotos, lo que dejaría a una enorme proporción de propietarios dependiendo de recursos propios y de los programas de reconstrucción que establezcan los gobiernos local y nacional.





