El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles desde el Despacho Oval que la campaña militar contra Irán no se prolongará demasiado, pero advirtió que Washington está preparado para lanzar otro ataque cuando lo considere necesario. Esta declaración se produjo tras la segunda ronda de bombardeos en menos de una semana sobre objetivos vinculados al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en la costa sur iraní, marcando la escalada más significativa entre ambos países desde mediados de año.
Detalles de la ofensiva militar estadounidense
Según informó el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), la operación se llevó a cabo durante la madrugada del martes al miércoles como respuesta a intentos recientes del CGRI de atacar buques comerciales en el estrecho de Ormuz y proyectiles lanzados contra fuerzas estadounidenses desplegadas en la región. Los ataques destruyeron sistemas de radar costero, baterías antiaéreas, instalaciones de comunicaciones y capacidades para colocar minas navales, elementos clave para la estrategia iraní de amenazar el tránsito energético en esta ruta marítima estratégica.
En sus declaraciones, Trump aseguró que las fuerzas estadounidenses “se llevaron por delante” el nuevo equipo que Irán intentaba desplegar en el estrecho, reafirmando que Estados Unidos mantiene el control sobre esta vía crucial para el comercio mundial. El mandatario también indicó que el objetivo final de la campaña es impedir que Irán desarrolle un arma nuclear, aunque no detalló posibles vías diplomáticas para lograrlo.
Respuesta iraní y víctimas civiles reportadas
En represalia, Teherán lanzó oleadas de drones y misiles contra bases estadounidenses y aliados en Oriente Medio. La agencia semioficial iraní Tasnim reportó ataques en Kuwait, Jordania, Baréin, Irak y Emiratos Árabes Unidos, aunque la mayoría de los proyectiles fue interceptada según autoridades regionales. Además, medios iraníes y funcionarios gubernamentales denunciaron que los bombardeos estadounidenses alcanzaron una ceremonia de boda en Sirik, ciudad costera del sur iraní, causando muertos y decenas de heridos civiles.
La Media Luna Roja iraní confirmó inicialmente varias víctimas fatales y heridos, mientras que el portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán calificó el ataque como una crueldad dentro de una cadena de atrocidades sufridas desde el inicio del conflicto. Por su parte, el portavoz de CENTCOM rechazó que las fuerzas estadounidenses hayan atacado deliberadamente a civiles, asegurando que los bombardeos se dirigieron exclusivamente contra objetivos militares legítimos.
Impacto económico y sanciones financieras
La escalada bélica tuvo un impacto inmediato en los mercados internacionales, con el precio del crudo Brent alcanzando su nivel más alto en varias semanas, situándose cerca de los 97 dólares por barril antes de moderarse ligeramente tras las declaraciones de Trump. Los mercados del gas natural también registraron aumentos, y el costo del diésel en estaciones estadounidenses llegó a su máximo desde la fase inicial del conflicto. Analistas advierten que esta situación prolonga un escenario de alta volatilidad económica global.
En paralelo, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, reforzó la presión económica contra Irán desde la cumbre del G20 en Asheville. Bessent describió que los líderes iraníes están en pánico por la crisis económica y pronosticó que eventualmente buscarán negociar un acuerdo para poner fin a la guerra. Además, prometió una embestida económica destinada a asfixiar financieramente al CGRI y a las redes que sostienen su programa militar y nuclear, restringiendo el acceso a divisas fuertes y dificultando la conversión de pagos en monedas alternativas como el yuan.
No obstante, economistas y algunos gobiernos aliados han expresado escepticismo sobre la efectividad de estas medidas y han manifestado preocupación por el impacto del conflicto y las sanciones en los precios energéticos y la estabilidad regional.
La tensión entre Estados Unidos e Irán continúa escalando sin señales claras de una pronta resolución. Mientras Washington combina presión militar con sanciones económicas, Teherán mantiene su respuesta militar y denuncia daños civiles graves. La situación mantiene en alerta a los mercados energéticos globales y a las naciones vecinas, con un futuro incierto respecto a la evolución del conflicto y sus repercusiones internacionales.





