Una “época dorada” en las relaciones entre Colombia y Estados Unidos. Así describió el secretario de Estado, Marco Rubio, la etapa que podría comenzar después de su reunión en Barranquilla con el presidente Abelardo De La Espriella.
Rubio afirmó que los vínculos culturales, económicos y sociales entre los dos países son difíciles de replicar en otra nación de la región. Aseguró que la intención de Washington es restaurar la relación histórica y construir una cooperación “aún más fuerte” que la desarrollada en años anteriores.
La declaración estuvo acompañada por dos decisiones concretas. Colombia y Estados Unidos firmaron memorandos de entendimiento para avanzar en energía nuclear de uso exclusivamente civil y en el aprovechamiento y procesamiento de minerales críticos y tierras raras.
Los documentos abren una ruta de cooperación, pero todavía no equivalen a contratos, inversiones ejecutadas ni proyectos en funcionamiento. Su impacto dependerá de los acuerdos técnicos, las fuentes de financiación, las licencias y las condiciones ambientales y regulatorias que se definan posteriormente.
La agenda también incluyó la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto del 10 de agosto. El Gobierno colombiano propuso buscar mecanismos de inversión y financiación con agencias estadounidenses, organismos multilaterales y empresas privadas. Por ahora, no se informó públicamente el monto de los recursos que Washington aportaría.
En materia económica, Rubio sostuvo que Colombia ofrece oportunidades “increíbles”. Sin embargo, quedó pendiente una decisión sobre la solicitud colombiana de suspender los aranceles del 12,5 % impuestos por Estados Unidos a algunos productos nacionales desde julio. El asunto no fue resuelto durante la declaración conjunta.
La seguridad fue presentada como la base de la nueva relación. Rubio aseguró que los grupos narcotraficantes que operan en Colombia también amenazan a Estados Unidos y ofreció cooperación en inteligencia, entrenamiento y equipos. Aclaró que el Gobierno colombiano no solicitó el envío de soldados estadounidenses para combatir directamente a esas organizaciones.
El funcionario estadounidense también responsabilizó al gobierno de Gustavo Petro por el distanciamiento de los últimos cuatro años. Esa valoración corresponde a la posición política de Rubio y no modifica el hecho de que la relación bilateral se mantuvo durante ese periodo, aunque estuvo marcada por diferencias públicas entre Bogotá y Washington.
La sintonía entre los dos gobiernos es evidente, pero la denominada “época dorada” apenas comienza como una declaración de intención. Su verdadero alcance se medirá en inversiones realizadas, proyectos ejecutados, mejores condiciones comerciales y resultados verificables para Colombia.





