Un llamado ciudadano permitió que un gavilán cola corta recibiera atención veterinaria después de ser encontrado en una situación que podría haberle costado la vida. El ave fue reportada a la línea de emergencias de fauna silvestre del Área Metropolitana del Valle de Aburrá y posteriormente trasladada al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CAVR).

La actuación del ciudadano fue clave: al encontrar al animal, decidió no tocarlo ni intentar moverlo por su cuenta y avisó a las autoridades ambientales. Esto permitió que personal especializado llegara para evaluar la situación y hacerse cargo del gavilán.

Durante la valoración, los veterinarios encontraron inflamación y lesiones en una de sus extremidades, compatibles con una posible electrocución. Aunque el animal presentaba una buena condición corporal, el daño en uno de sus dedos era severo y fue necesario amputarlo.

Según el equipo veterinario, la intervención no compromete la supervivencia del gavilán ni su capacidad para desarrollar sus comportamientos naturales. Sin embargo, todavía permanece bajo observación y tratamiento.

Actualmente recibe fisioterapia y manejo especializado para recuperar la mayor funcionalidad posible de sus extremidades. Los profesionales también realizan seguimiento permanente para establecer cómo evoluciona y determinar cuál será el siguiente paso dentro de su proceso de rehabilitación.

Alejandro Vásquez Campuzano, subdirector ambiental del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, resaltó precisamente la manera en que actuó la persona que encontró al animal.

El funcionario explicó que dejar al gavilán en el lugar y realizar el reporte permitió que el personal capacitado pudiera intervenir sin que el ave fuera sometida a una manipulación inadecuada.

El gavilán cola corta es una de las especies que habitan en el Valle de Aburrá, aunque sus apariciones no son frecuentes. Se trata de un ave rapaz que cumple una función importante en los ecosistemas y que se alimenta de grandes insectos y pequeños vertebrados, como aves y reptiles.

El caso sirve también como llamado a la ciudadanía para saber cómo actuar cuando se encuentra fauna silvestre en peligro. No intentar atraparla, alimentarla, moverla o curarla por cuenta propia y reportar rápidamente la situación puede ser determinante para que reciba el tratamiento adecuado.

Por ahora, el gavilán permanece bajo cuidado especializado mientras avanza en su recuperación. Su evolución determinará si posteriormente podrá continuar con el proceso de rehabilitación necesario para regresar a su hábitat.