La Fiscalía puso sobre la mesa nuevos elementos con los que busca demostrar cuál habría sido el papel de Miguel Quintero Calle dentro del esquema que, según el ente acusador, habría direccionado seis contratos del Área Metropolitana del Valle de Aburrá con el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Itagüí.

El proceso está relacionado con seis contratos suscritos entre el Área Metropolitana y el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Itagüí, cuyo valor conjunto superó los $17.600 millones.

La Fiscalía calcula una presunta apropiación superior a $2.481 millones y sostiene que habría existido un cobro equivalente al 15 % de los contratos. Miguel Quintero fue imputado por los delitos de peculado por apropiación e interés indebido en la celebración de contratos.

Quintero y los demás procesados no aceptaron los cargos formulados por la Fiscalía.

En medio de la audiencia, la defensa de Miguel Quintero pidió a la Fiscalía explicar en qué momento se vinculó al hermano del ex alcalde de Medellín en este caso.

Desde ahí parten las pruebas claves que presentó la fiscal: a revelar parte de las conversaciones de dos grupos de WhatsApp que hacen parte de la evidencia recopilada en el proceso.

Uno de ellos llevaba el nombre “Alternativos, grupo de trabajo sin condones” y, según la Fiscalía, allí se intercambiaban mensajes que permitirían establecer la relación entre Quintero y algunos de los funcionarios y particulares vinculados al caso. La existencia de este grupo y su contenido también fueron reportados durante la audiencia por medios que siguieron la diligencia.

La Fiscalía también señaló que en los chats se habrían compartido fotografías y mensajes relacionados con adquisiciones y movimientos que, de acuerdo con su teoría del caso, estarían vinculados con los recursos provenientes de los contratos cuestionados.

“Somos sus ojos y manos”

Uno de los mensajes que la fiscal Magda Sofía Ramírez presentó ante el juez fue escrito, según la Fiscalía, por Álvaro Villada García y dirigido a Miguel Quintero.

El mensaje habría sido enviado el 20 de febrero de 2020, a las 8:20 de la noche, y decía: “Somos sus ojos y manos”.

Para el ente acusador, esta expresión sería un indicio de la relación de confianza y subordinación que habría existido entre Villada y Quintero.

Otro mensaje, enviado el 4 de abril de 2020, contenía la frase “Se nos cae la cosa”. Según la interpretación expuesta por la Fiscalía, el comentario estaría relacionado con la necesidad de mantener una determinada composición dentro de la entidad para avanzar con el esquema investigado.

Según la Fiscalía, algunos integrantes de los grupos de WhatsApp lo identificaban como “nuestro jefe” o “Mr. M”.

Para el ente acusador, estos términos, sumados al contenido de las conversaciones, hacen parte de los elementos que sustentan su hipótesis de que Quintero habría tenido capacidad de impartir instrucciones dentro de la estructura investigada.