Colombia se prepara para enfrentar posibles escenarios de racionamiento de energía y agua por el fenómeno de El Niño, confirmado por el Ideam y con efectos que podrían extenderse hasta el primer semestre de 2027. El Gobierno nacional y las entidades responsables activaron medidas para proteger los embalses, asegurar el gas y los combustibles y evitar un apagón en el sistema interconectado, aunque por ahora no existe un racionamiento nacional decretado ni un cronograma oficial de cortes.
Tres escenarios posibles de racionamiento
La evolución de la emergencia dependerá de la intensidad y duración de El Niño, del comportamiento de las lluvias, del nivel de los embalses y de la capacidad de generación térmica. Por eso, las autoridades y los análisis sectoriales contemplan tres panoramas, que deben entenderse como escenarios condicionados y no como una programación oficial de interrupciones para 2027.
En un escenario leve, las precipitaciones disminuirían, pero el sistema conservaría suficiente capacidad para responder mediante el ahorro de energía, una mayor generación térmica y el uso cuidadoso del agua almacenada.
El escenario intermedio ocurriría si los aportes a ríos y embalses disminuyen durante un periodo más prolongado. En ese caso podrían establecerse medidas de ahorro obligatorio, límites a ciertos consumos y cortes temporales de agua o electricidad en zonas específicas. Las centrales térmicas tendrían que operar con mayor intensidad para preservar el agua utilizada por las hidroeléctricas.
El panorama severo combinaría lluvias persistentemente inferiores a las habituales, un descenso crítico de los embalses y dificultades para atender la demanda. Las autoridades y los operadores podrían ordenar cortes eléctricos programados, rotativos y diferenciados por regiones o circuitos. La situación más crítica sería un déficit de generación que obligara a interrupciones más amplias y frecuentes para evitar una falla del sistema interconectado.
¿Cuántas horas podrían durar los cortes?
Hasta el momento no existe información oficial que permita establecer cuántas horas diarias duraría un eventual racionamiento. La duración y la frecuencia dependerían de los niveles de los embalses, la demanda, la disponibilidad de las plantas térmicas, el suministro de combustibles y las decisiones de la Comisión de Regulación de Energía y Gas, el operador del sistema y el Gobierno.
La activación del llamado periodo de riesgo de desabastecimiento es una medida preventiva y no equivale, por sí sola, a un racionamiento programado. El plan oficial busca promover el ahorro de electricidad, garantizar el despacho de las centrales térmicas, asegurar el gas y otros combustibles y utilizar al máximo la capacidad de generación disponible.
Una norma expedida por el Ministerio de Minas y Energía permite que las plantas térmicas acudan a distintos proveedores de combustible cuando una contingencia ponga en riesgo la confiabilidad del sistema. La medida pretende reducir la posibilidad de un apagón, pero no elimina el riesgo si coinciden bajos niveles de los embalses, fallas en plantas, restricciones de combustible o un aumento de la demanda por las altas temperaturas.
Qué puede pasar con el gas y el agua
El gas natural es estratégico durante El Niño porque abastece a hogares, comercios e industrias y también permite operar las plantas térmicas cuando cae la generación hidroeléctrica. El Gobierno busca asegurar este recurso y otros combustibles, aunque análisis sectoriales advierten que la menor autosuficiencia gasífera y la dependencia creciente de importaciones pueden aumentar la presión sobre el sistema.
En un escenario de tensión, los consumos esenciales y la generación eléctrica podrían recibir prioridad, de acuerdo con las reglas y decisiones de las autoridades competentes. Esto significa que una eventual restricción no necesariamente afectaría de la misma manera a todos los usuarios y podría comenzar por consumos industriales o no esenciales. Sin embargo, no se ha anunciado una suspensión general del servicio de gas domiciliario.
En cuanto al agua potable, la reducción de las lluvias puede disminuir los caudales de los ríos y afectar los acueductos, especialmente en municipios que dependen de una sola fuente, de ríos pequeños o de sistemas con poca capacidad de almacenamiento. El impacto podría manifestarse en una prestación intermitente, menor presión o cortes programados, con distribución mediante tanques o carrotanques cuando sea necesario.
Las entidades nacionales ordenaron actualizar los planes municipales y departamentales de contingencia, identificar fuentes alternativas de abastecimiento y fortalecer la coordinación entre ambiente, vivienda, salud, agricultura y gestión del riesgo.
Regiones con mayor nivel de vulnerabilidad
Las regiones Andina, Caribe y Pacífica aparecen entre las zonas donde se esperan menores precipitaciones durante el desarrollo del fenómeno, aunque la afectación concreta dependerá de las condiciones de cada territorio. En el Caribe, las altas temperaturas, la menor disponibilidad de agua y la dependencia de fuentes limitadas pueden elevar la presión sobre los acueductos y la demanda de electricidad.
En la región Andina, el riesgo energético está relacionado con el nivel de los embalses que alimentan las hidroeléctricas. También pueden presentarse dificultades en municipios y ciudades que dependen de cuencas locales. En el Pacífico, las variaciones regionales podrían afectar a comunidades con infraestructura limitada si disminuyen los caudales de sus fuentes de abastecimiento.
Las zonas rurales, los municipios pequeños y las poblaciones sin fuentes alternas de agua serían más vulnerables que las grandes ciudades con mayor capacidad de almacenamiento, interconexión o respaldo operativo. La situación de Bogotá o de cualquier otra ciudad no puede extrapolarse automáticamente al resto del país, porque el riesgo hídrico depende del acueducto local, mientras el eléctrico se administra principalmente a través del sistema interconectado nacional.
El peor escenario sería la combinación de varios meses con lluvias muy por debajo de lo normal, embalses en niveles críticos, generación térmica insuficiente, limitaciones de gas o combustibles, alta demanda y fallas simultáneas en plantas o redes. En ese caso podrían aplicarse cortes eléctricos rotativos y restricciones de agua en distintos municipios, con prioridad para hospitales, acueductos, servicios de emergencia y otros usuarios esenciales.
Preguntas frecuentes
¿Ya existe un racionamiento nacional de energía o agua en Colombia por El Niño?
No. Por ahora no hay un racionamiento nacional decretado ni un cronograma oficial de cortes para 2027; las autoridades activaron medidas preventivas para proteger los embalses y garantizar la generación eléctrica y el abastecimiento de agua.
¿Cuántas horas podrían durar los cortes de energía?
Hasta el momento no existe información oficial sobre la duración o frecuencia de eventuales cortes. Estas dependerían del nivel de los embalses, la demanda, la disponibilidad de las plantas térmicas, el suministro de combustibles y las decisiones de las autoridades.
¿Qué regiones de Colombia serían más vulnerables al racionamiento por El Niño?
Las regiones Andina, Caribe y Pacífica presentan mayor vulnerabilidad, aunque el impacto dependerá de las condiciones de cada territorio. Las zonas rurales, los municipios pequeños y las poblaciones sin fuentes alternativas de agua tendrían más riesgo que las grandes ciudades con mayor almacenamiento o respaldo operativo.




