El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, relevó este miércoles 21 de octubre de 2026, hora de Colombia, al ministro del Interior, Rodrigo Lara, en el sexto cambio de un funcionario de alto nivel durante sus primeros dos meses y medio de gobierno. El mandatario designó en su reemplazo a Alejandro Ordóñez, hasta ahora embajador ante la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Mientras se concreta la posesión y el traslado de Ordóñez a Bogotá, el ministro de Justicia, Iván Cancino, asumirá temporalmente las funciones de la cartera política, encargada de la relación del Ejecutivo con el Congreso y de la coordinación de la agenda legislativa.

La salida de Lara se produjo después de que el Congreso rechazara el proyecto de presupuesto nacional para 2027 por un error en el trámite legislativo. Aunque el Gobierno anunció que expedirá las cuentas públicas mediante decreto, el episodio debilitó la interlocución con el Legislativo y elevó la presión sobre el Ministerio del Interior.

Lara, quien había sido cercano a De la Espriella durante la campaña presidencial, es el sexto funcionario de alto nivel que deja el Gobierno desde el inicio de la administración. Antes salieron Germán Miranda, de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo y la Dirección Nacional de Bomberos; Ricardo Valencia, del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE); Carlos Montoya, de Colpensiones; Carlos Sepúlveda, quien había sido designado para dirigir el Departamento Nacional de Planeación, y Vivian Morales, ministra de Educación.

De acuerdo con un recuento publicado por El Colombiano, los cambios obedecen a una combinación de factores: presuntos incumplimientos de directrices presidenciales, choques con funcionarios de la Casa de Nariño, intervenciones fallidas ante el Congreso y cuestionamientos por vínculos con el Gobierno anterior. En el caso de Morales, su salida fue presentada como una renuncia motivada por una situación familiar inesperada.

La sucesión de relevos ha evidenciado un estilo de gobierno marcado por la exigencia y la concentración de decisiones en la Presidencia. Hasta ahora, sin embargo, no existe una explicación oficial común que vincule las seis salidas con una sola estrategia política.