¿Podríamos vivir sin música? Nietszche, solía decir que la vida sin música sería un error, y lo cierto es que si todo en nuestro alrededor es una composición de sonidos, por qué no profundizar cada día en espacios que conectan con una canción que nos lleve a un momento de euforia, diversión o al mismo tiempo, que nos traslade a un lugar, a un recuerdo, a una edad.
Por eso hoy hacemos un viaje al pasado para descubrir cómo nació La Cofradía, un programa musical que nace bajo la dirección de Iván Obando y sus compañeros de grabación: Clara y Mauricio, quienes se reúnen en medio de una tertulia para disfrutar de las historias, de los artistas, los amigos y en especial, de la música.
Para llegar hasta la Cofradía, la transición comenzó con el surgimiento de El Callejón del Gato, un programa que se convirtió también en el escenario de bandas musicales importantes como lo fue en su momento Equimosis, la cual inauguró la primera noche en la voz de Juanes, el primer artista para el recuerdo del Callejón del Gato.
El programa generó tanta expectativa y aceptación por parte de los televidentes que oficialmente la producción musical se empezó a llevar a cabo con público presente, es así como el Callejón del Gato cobra forma y se consolida en un lugar de sonidos en vivo, tragos y encuentro amigables, es allí, precisamente, en donde hace un poco más de 20 años, este establecimiento abría sus puertas para recibir a los melómanos en búsqueda de nuevos sonidos.
Con el paso de los años, un segundo programa conocido como Slowly, creado en un formato muy íntimo, Mauricio, Clara e Iván Obando, cantaban por horas con las pistas de los artistas o acompañaban sus voces con la interpretación del piano por parte de Mauricio; sin embargo, el creador de los dos programas ya mencionados, pensaba que algo seguía faltando para consolidar uno de sus más grandes gustos, así que decide formalizar una nueva banda y aunque Slowly ya había estado sonando por una larga temporada, surge La Cofradía, creciendo de dos pasados que ahora la convierten en un formato musical que le rinde honor a su nombre.
Gracias a estos espacios que incluyen una variedad de géneros musicales se reúnen los amigos como un momento sagrado, las tertulias crecen cada día al lado de grandes artistas que pasan por los instrumentos propios de La Cofradía, aquí la música ha creado un espacio único no solo con las personas que la presencian en vivo, sino también, con cada una de las personas que se conecta desde una pantalla, cada sonido ha creado una hermandad, un mismo interés, y es por eso como la música en medio de su protagonismo, le permite a saxofonistas, bajistas, pianistas, guitarristas y cantantes, disfrutar y llenar los espacios con nombres de canciones, todo esto con el talento de los artistas que en medio de su calidad musical transforman todo en un recuerdo que tiene día, sonido y olor.


