
Un joven activista alemán, identificado como Raúl Semmler, quien protestaba en contra del uso de combustibles fósiles, el cambio climático y la contaminación que genera el gremio transportador, decidió pegar su mano al asfalto de la carretera sin dimensionar los estragos que esto ocasionaría.

El joven perteneciente a la organización Letzte Generation, quedó atrapado de tal manera que fue necesaria la intervención de organismos de socorro y de las autoridades locales para literalmente romper el asfalto, excavar en la vía y poder liberar su mano.

Según información de la prensa internacional, el hombre deberá pasar por un proceso para retirar toda la capa asfáltica que aún permanece en su mano a riesgo de perder movilidad en ella o incluso perder la mano por completo.
