📸 Imagen cortesía Presidencia de la República
¿Inglés oficial o privatización velada?
Este 5 de agosto de 2025, desde Bogotá, el presidente Gustavo Petro rechazó con firmeza la propuesta ciudadana “Colombia Bilingüe”, que busca instaurar el inglés como segunda lengua oficial y obligatoria en los colegios públicos del país.
La iniciativa, impulsada por un grupo ciudadano y avalada por la Registraduría Nacional del Estado Civil tras comprobarse el cumplimiento de los requisitos legales, apunta a una consulta popular para decidir si el inglés se convierte en lengua oficial junto al español. Sin embargo, Petro advirtió que la Constitución reconoce únicamente el español como lengua oficial, y calificó la propuesta de imposición cultural y riesgo para la educación pública.
“Es fundamental enseñar inglés, pero no obligatoriamente como segunda lengua oficial”, afirmó el mandatario. “La Constitución es clara: una lengua oficial, y esa es el español”. En su defensa de la identidad cultural, Petro subrayó la necesidad de fortalecer no solo el idioma nacional, sino también las lenguas propias de Colombia, incluidas las indígenas y afrocolombianas, “esas sí que no son oficiales”, puntualizó.
Pero más allá del debate lingüístico, Petro denunció los intereses que esconden esta iniciativa. Según él, sectores políticos y económicos pretenden aprovechar la propuesta para avanzar en la privatización de la educación pública, transformándola de un derecho social a un negocio lucrativo. “Detrás de este texto —dijo— se esconden estrategias para desmantelar la educación estatal bajo la fachada del bilingüismo”.
Mientras la consulta popular se acerca, crece la tensión en torno a qué modelo educativo quiere Colombia: ¿una escuela que preserve su diversidad cultural y acceso público, o una que se comercialice y homogeneice bajo la presión de intereses económicos? La respuesta tendrá, sin duda, un impacto profundo en el futuro del país. ¿Podrá la sociedad colombiana resistir esta redefinición del idioma y la educación, o cederá ante la privatización disfrazada de progreso? El debate apenas comienza.

