📸 Imagen cortesía Carlos Ortega CEET
¿Crisis sin respiro en El Campín?
Un jueves 21 de agosto, la derrota de Millonarios frente a Unión Magdalena en el icónico Estadio El Campín de Bogotá hizo estallar la paciencia de una hinchada harta y desesperada. El club azul, relegado al último puesto de la Liga BetPlay, no solo sufrió en el marcador sino también en la grada, donde los seguidores, por primera vez, arrojaron zapatos al campo, una imagen que condensó décadas de frustración acumulada.
En medio del clamor popular y la urgencia del momento, la junta directiva actuó con rapidez. David González, el joven director técnico que apenas había comenzado su ciclo en el semestre, anunció su salida tras aceptar que la situación era “insostenible”: cinco derrotas y un punto en seis fechas habían erosionado la confianza. “He sido comunicado por parte del club que no continúo, la situación es insostenible y es entendible el punto de vista de nuestros directivos”, declaró el técnico en una rueda de prensa que puso fin a un capítulo breve pero convulso.
Así, Millonarios está a punto de recibir nuevamente a Hernán Torres, aquel arquitecto que en 2012 rompió una sequía de 24 años sin títulos para el club. La junta habría alcanzado un acuerdo de palabra con el técnico campeón para afrontar esta nueva crisis, con la esperanza de que su experiencia y su pasado exitoso puedan corregir el rumbo desdibujado.
Pero la tarea no es sencilla. El equipo azul sufre no solo de malos resultados sino también de ausencias clave: lesiones de figuras como Leonardo Castro y Mackalister Silva profundizan la herida abierta en la plantilla y aumentan la desazón de una afición que ya no tolera excusas. Enrique Camacho, presidente del club, ha asumido la responsabilidad por este mal desempeño y sostiene que el regreso de Torres responde a la necesidad imperiosa de “corregir el proceso y el rumbo”.
Millonarios se enfrenta ahora a un desafío mayúsculo: transformar el desconcierto y la desesperanza en un proyecto deportivo que, de nuevo, devuelva la ilusión a sus seguidores. ¿Será este retorno el bálsamo que necesitaba el club azul o apenas un efímero intento de detener la caída libre? La afición y el fútbol colombiano esperan respuestas que el tiempo, solo el tiempo, podrá otorgar.

