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¿Una apuesta radical dentro del Pacto Histórico?
Este miércoles 27 de agosto de 2025, en medio de un ambiente político cargado de tensiones y expectativas, Alfredo Saade, exjefe de despacho de la Presidencia y figura emblemática del liderazgo religioso colombiano, anunció que oficializará su precandidatura presidencial para la consulta interna del Pacto Histórico, la coalición aliada del presidente Gustavo Petro. La competencia para definir al candidato que representará a la izquierda y centroizquierda se llevará a cabo el próximo 26 de octubre, enfrentando a Saade con ocho aspirantes más.
El anuncio se hizo público a través de la cuenta de X, antigua Twitter, donde Saade explicó que su decisión nace tras conversaciones directas con el presidente Petro, su familia y el equipo político que lo rodea. Además, reveló que sostuvo una reunión con el exmagistrado Joaquín José Vives, reconocido experto electoral, quien confirmó que Saade cumple con los requisitos legales para postularse a la Presidencia. Esta decisión ocurre apenas dos semanas después de su salida del gobierno, un momento marcado por la frustrada negociación para asumir la embajada en Brasil, una renuncia que parecía cerrar una etapa para abrir otra.
Saade llega con una plataforma que no pasa desapercibida. Su campaña, en caso de ganar la consulta, se centraría en una reforma profunda: propone instaurar una Asamblea Constituyente con el fin explícito de abrir paso a la reelección del presidente Petro. Pero no se detiene allí. Plantea una regulación férrea de los medios de comunicación, con sanciones claras contra la difusión de noticias falsas, el cierre de la Procuraduría General, una redefinición radical de la relación con el sector empresarial y un endurecimiento en la lucha contra los grupos armados ilegales, apostando por la militarización y descartando cualquier tipo de negociación. En cuanto a la justicia, advierte que, si el Congreso no responde a las demandas ciudadanas, podría ser “cerrado” como última instancia.
Este respaldo incondicional y la propuesta de Saade han activado una discusión intensa, no solo en el seno del Pacto Histórico, sino también en el panorama político nacional. Mientras algunos ven en su figura una continuidad dinámica y audaz, otros perciben un tono excesivamente radical que podría tensionar aún más una coalición ya compleja. El desafío que plantea Saade es claro: ¿es posible una renovación profunda sin fracturas internas? ¿Qué costo político tendría esa apuesta para la izquierda colombiana? En menos de dos meses, la consulta interna dará una respuesta que ni Saade ni sus seguidores pueden permitirse ignorar. La política colombiana observa, expectante. ¿Será este el momento del giro decisivo o el preludio de más divisiones?

