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Camacol alerta: alza del salario mínimo encarecería la vivienda VIS y dejaría a miles de familias por fuera

Cortesía Senado de la República
Camacol alerta por posible encarecimiento de la vivienda VIS tras aumento del salario mínimo en 2026

En las últimas horas, la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) alertó sobre un posible incremento de hasta el 10% en el precio de la vivienda, especialmente la de Interés Social (VIS), como consecuencia del alza del 23% en el salario mínimo para el 2026, cifra que fue anunciada oficialmente por el Gobierno Nacional el pasado 29 de diciembre.

El nuevo Salario Mínimo Mensual Legal Vigente (SMMLV) quedó en 1.750.905 pesos, un aumento de 327.405 pesos con respecto a los 1.423.500 pesos del año anterior. Según Camacol, este ajuste impacta costos vinculados directamente con la mano de obra y varios factores asociados con la construcción, intensiva en empleo donde esta representaría un 25% de los costos totales. El gremio destacó que el salto imprevisto rompe con la tradicional mesa de concertación, generando presiones inflacionarias que rivalizan sobre la dinámica del sector vivienda.

“El salario mínimo no solo indexa los salarios directos, sino también servicios, trámites, apoyo social e impuestos, elementos cuya base se calcula a partir de este tope; por eso subirlo sin criterios claros dispara los costos de construcción alrededor de un 4%”, detalló Guillermo Herrera, presidente de Camacol. “Eso taxativamente afecta la viviendadel interés social cuyo límite máximo está definido en salarios mínimos y encarece hasta en 10% su costo final, lo que desalienta la compra de muchas familias y compra el mercado”, añadió.

El gremio reconoció que para una vivienda VIS valorada en 150 salarios mínimos, esto implica un salto desde 213 a aproximadamente 262 millones de pesos, que dejaría por fuera a cientos de hogares compuestos usualmente por familias con ingresos informales o variables, es decir, semanas erosiona su mercado efectivo. Además, remarcaron que esta subida de costos eleva la formalización laboral que transcurre lentamente en Colombia, donde el 55% de los trabajadores aún están formalmente fuera de la economía.

“El Gobierno también debería aplicar estrategias más globales que incluyan crecimiento económico y empleo formal, factores vitales para sostener y ampliar el acceso a la vivienda, en lugar de cargársele toda la responsabilidad al salario mínimo”, enfatizó Herrera. Ante la coyuntura inflacionaria y otros factores como el cambio gradual a jornadas laborales más cortas, este llamado a parar las presiones económicas resuena también entre entidades financieras y expertos monetarios nacionales.

Por ahora, las autoridades recalcan la importancia de seguir próximo el impacto de estas medidas para administrar alternativas que mitiguen la exclusión habitacional y apoyar a las familias vulnerables. La recomendación es que las familias y sectores constructores se mantengan atentos a las novedades frente a políticas públicas en solXución a largo plazo para sostener el sector inmobiliario social en Colombia.

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