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Docentes de Antioquia detienen clases por crisis en salud del magisterio
El silencio en las aulas se siente desde la mañana del lunes 24 de febrero de 2026 en Antioquia. Cerca de 40.000 maestros han paralizado sus actividades por 72 horas, exigiendo atención urgente a un sistema de salud que, en sus palabras, ha fallado de manera insoportable.
El motivo es claro y doloroso: el modelo de salud del magisterio enfrenta quebrantos profundos. Falta de medicamentos, obstáculos para acceder a citas médicas y la ausencia de una red de prestadores confiable han generado un desgaste que ahora explota en protesta. La Asociación de Institutores de Antioquia (ADIDA), que agrupa a los docentes, denuncia que impagos a las entidades prestadoras bloquean la atención adecuada a maestros y sus familias.
Las escuelas públicas quedan vacías hasta el viernes 27, dejando a miles de estudiantes sin clases. Los casos más críticos involucran tratamientos costosos, enfermedades poco comunes y salud mental, áreas donde las demoras y cancelaciones se hacen sentir con más fuerza. “Los maestros llegan a los servicios y no los atienden porque dicen que no les pagan. No hay medicamentos ni una red que garantice la atención”, asegura Lida Morales, presidenta de ADIDA.
En respuesta, 14 buses se dirigieron a Bogotá llevando las demandas a los funcionarios del Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio (FOMAG). Los sindicatos reclaman transparencia total en la gestión financiera: quieren informes detallados y acceso claro a los movimientos de dinero, que en Antioquia superan el billón de pesos destinados a cubrir deficiencias críticas.
Herman Bayona Abello, vicepresidente del FOMAG, anunció la apertura de nuevos puntos para dispensar medicamentos mediante Audifarma y otras entidades. Sin embargo, los docentes consideran que estas medidas solo rozan la superficie del problema y exigen transformaciones estructurales que aseguren la continuidad del servicio.
La incertidumbre crece. Si no hay respuestas concretas, ADIDA advierte la posibilidad de prolongar el paro indefinidamente. Este movimiento recuerda protestas previas, como la de octubre de 2025, marcando una continuidad de una crisis que no encuentra solución. Mientras tanto, la comunidad educativa y la sociedad entera observan con expectación y preocupación.
¿Logrará el sistema de salud del magisterio superar este desgaste antes de que el vacío en las aulas se convierta en un silencio permanente? La pregunta queda abierta, mientras los docentes de Antioquia reclaman con voz firme lo que les corresponde.

