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Trump clasifica el fentanilo como arma de destrucción masiva y firma decreto para intensificar lucha antidrogas
Este lunes 15 de diciembre, en la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que declara el fentanilo como “arma de destrucción masiva”, con el fin de fortalecer la respuesta federal contra el tráfico y consumo de esta droga.
La directriz impartida obliga al Departamento de Justicia a aplicar sanciones penales más severas a quienes trafiquen fentanilo y al Departamento del Tesoro a sancionar activos financieros ligados a esta actividad ilícita. Además, el Departamento de Defensa deberá actualizar sus protocolos para intervenir en emergencias relacionadas, mientras que se potenciarán acciones de inteligencia para desmantelar las redes criminales involucradas.
Trump intervino desde Washington relacionando el fentanilo con organizaciones criminales como el Cartel de los Soles, el Tren de Aragua y la MS-13, catalogadas previamente como terroristas. Funcionarios resaltaron que una dosis minúscula del fármaco puede ser fatal y que su tráfico contribuye a financiar actividades delictivas transnacionales.
Según el mandatario, la droga ocasiona entre 200.000 y 300.000 muertes anuales y posee un efecto “silencioso y sostenido” que supera al daño provocado por bombas. Datos de los CDC reflejan más de 250.000 víctimas por opioides sintéticos entre 2021 y 2023, con 48.000 fallecimientos causados por fentanilo en cifras preliminares de 2024;aun así, se ha reportado una reducción del 27 % en sobredosis respecto al año anterior.
La orden pone en marcha mecanismos antiterroristas contra productores y distribuidores, además de imponer aranceles a países como México, Canadá y China por insuficiente acción. También se permitirá destruir embarcaciones vinculadas al narcotráfico que operan en rutas marítimas ilegales de Latinoamérica.
Esta reclasificación consolida al fentanilo como la principal amenaza para ciudadanos entre 18 y 45 años, y su control es parte de una estrategia integral que continuará combatiendo esta crisis desde el ámbito judicial, diplomático y de seguridad en la frontera. La Casa Blanca anunció que mantendrá vigilancia activa para contener este problema.
Las autoridades recomendan a la ciudadanía preventiva ante la presencia de este opioide y colaboren con la judicialización de infractores, mientras se espera fortalecer cooperación internacional para frenar el flujo ilícito hacia Estados Unidos.

