Pentágono planea semanas de operaciones terrestres limitadas en Irán
El Departamento de Defensa de Estados Unidos alista lapsos prolongados de operativos terrestres en Irán, enfocados en incursiones coordinadas de fuerzas especiales e infantería, sin que exista por ahora una advertencia de invasión a gran escala. La campaña, bajo la denominación Furia Épica, arrancó hace un mes con bombardeos estadounidenses e israelíes en varias regiones estratégicas iraníes y ya registra el despliegue conjunto de elementos aerotransportados y brigadas de combate con un contingente comprendido entre mil y dos mil militares en Oriente Próximo.
Los planes recientes incluyen ingresar en puntos costeros próximos al estrecho de Ormuz y la isla iraní de Jark, zona petrolera clave que canaliza más del 90 por ciento del crudo de Irán, con la misión puntal de destruir sistemas armados de posible amenaza frente a buques civiles y navales. Estas intervenciones, que complementan la ofensiva aérea a gran escala ya realizada, forman parte de las acciones que han neutralizado dos tercios de la capacidad balística aérea y más del 90 por ciento de la flota naval iraní, junto con la destrucción total o parcial de más de 10,000 blancos estratégicos que figuran en los reportes oficiales del Comando Central estadounidense. Como reacción, el gobierno iraní movilizó aproximadamente un millón de personas bajo reserva militar y ejecutó múltiples ataques con drones, incluyendo uno impactado sobre un buque logístico militar estadounidense próximo a la costa de Omán.
El liderazgo y coordinación de EE.UU. se ejecuta desde la Casa Blanca como parte de una operación amparada por Washington y cruceros aliados, incluida la segunda fase junto con Israel, que sigue ejerciendo presión aérea sobre complejos nucleares como Bushehr, además de ataques focalizados en Jondab y Ardakan, sin nuevos registros de eventos radioactivos. Yemen ha reforzado la red de ataques aliados a favor de Irán a través de lanzamientos simultáneos de misiles y drones contra instalaciones civiles y militares israelíes situadas en Eilat y Beersheba, mientras tropas estadounidenses y aeronaves mantienen presencia permanente en la región ahora bajo refuerzo del portaaviones USS Tripoli.
El inicio formal de los asaltos postsupervisados y los actuales combates se documentaron el 28 de febrero de 2026, en conjunto entre Washington y Tel Aviv; sin embargo, fue hasta la tarde del 28 de marzo que el Pentágono hizo público el avance de los siguientes movimientos tácticos en etapas. Varios ataques paralelos registrados ocurrieron después en la madrugada regional del 30 de marzo conforme audiovisuales oficiales emitidos por el mando militar. Además se conoce que la asignación de novel paracaidistas puede aumentar a 3,000 integrantes, sujetos a eventuales directrices previas de Washington que señalan una preferencia institucional por operativos específicos de ángulos reducidos, no cruzadas de invasión tradicional.


