CARACAS. En los pasillos del Palacio de Miraflores ya no resuenan con las cadenas nacionales interminables de la era de Nicolás Maduro. Hoy, el silencio en los despachos presidenciales es tenso, roto únicamente por las reuniones a puerta cerrada entre la cúpula militar y el gobierno interino. Tras la caída y captura del exmandatario en una operación que sacudió al hemisferio, Venezuela atraviesa su hora más oscura y definitoria: un tablero de ajedrez de tres frentes donde se juega el fin de una era.

En el centro de la tormenta hay tres nombres propios: Delcy Rodríguez, quien intenta sostener las riendas del Estado; Diosdado Cabello, quien negocia en las sombras su supervivencia; y María Corina Machado, cuya sombra política se alarga sobre Caracas mientras prepara su regreso al país.

El Ultimátum de Washington y la «Ruta de Escape»

La información que manejan los servicios de inteligencia y que ha trascendido a los pasillos del Congreso en Washington es clara: Diosdado Cabello, actual Ministro de Relaciones Interiores y líder formal del PSUV, ha entendido que su tiempo en la cúpula del poder ha expirado.

Fuentes diplomáticas confirman que Cabello estaría cooperando tácticamente con el gobierno de los Estados Unidos para garantizar el «orden interno» y evitar que los colectivos armados incendien el país durante la transición. A cambio, se negocia una salida. El plan sobre la mesa de Washington contempla su traslado a naciones sin tratados de extradición directa o con capacidad de mediación geopolítica, señalándose a Turquía o Catar como sus posibles destinos de asilio.

Sin embargo, Cabello no la tiene fácil. En el Capitolio, legisladores republicanos como Carlos Giménez ejercen «máxima presión», recordando que la recompensa de 25 millones de dólares por su cabeza sigue vigente y exigiendo que enfrente a la justicia federal por narcotráfico, oponiéndose a cualquier «exilio dorado» que lo salve de la cárcel. Cabello camina por la cuerda floja: si traiciona a la base dura del chavismo, lo matan en Caracas; si no coopera con EE. UU., termina en una prisión de máxima seguridad en Florida.

El Dilema de Delcy: Gobernar sin el «Mazo»

Mientras Cabello busca su salvavidas, la presidenta interina Delcy Rodríguez (avalada por el TSJ) enfrenta un desafío titánico: consolidar su mandato de facto y proyectar una imagen de estabilidad ante la comunidad internacional para reactivar la economía.

Pero Delcy tiene un punto ciego: el control de la calle. Históricamente, Cabello ha sido el enlace con los colectivos motorizados y las facciones más radicales de la inteligencia militar (el SEBIN y la DGCIM). Si Cabello aborda un avión hacia Doha o Estambul, ¿quién responde por las calles de Caracas? La administración interina ha comenzado a reemplazar silenciosamente a los fieles de Cabello en las gobernaciones y alcaldías clave, intentando que la lealtad de la Fuerza Armada (FANB) responda directamente a Miraflores y no al PSUV. Es una purga silenciosa que amenaza con estallar en cualquier momento.

El Efecto Nobel: El regreso de María Corina Machado

En medio de este vacío de poder, el factor que más aterroriza a la nomenclatura chavista no es militar, sino político. María Corina Machado, recientemente galardonada con el Premio Nobel de la Paz, ha anunciado que está «en tránsito» hacia Venezuela o hacia un país fronterizo de la región.

El escudo internacional que le otorga el Nobel hace que cualquier intento de arrestarla o asesinarla por parte de los remanentes del régimen desencadene una intervención internacional inmediata y el colapso total de las sanciones económicas que apenas comienzan a flexibilizarse para el gobierno de Delcy.

Las declaraciones de Cabello en las últimas horas, retando a Machado a volver y negando que el gobierno le impida la entrada, son, según analistas, una cortina de humo. En realidad, el régimen interino sabe que su retorno es inevitable. La verdadera negociación en las sombras no es si Machado va a entrar a Caracas, sino bajo qué términos de amnistía y desarme se permitirá la transición sin que haya un baño de sangre.

El Impacto Regional (El Efecto Dominó)

Para Colombia y la región, lo que suceda en los próximos 15 días es de seguridad nacional. Un colapso del orden interno en Venezuela, si Cabello pierde el control de los colectivos antes de su exilio, significaría una nueva y masiva ola migratoria hacia la frontera con Cúcuta y Arauca, además del riesgo de que facciones armadas irregulares crucen hacia el Catcolo buscando refugio.

El chavismo del siglo XXI se desmorona no por una invasión, sino por el peso de su propia corrupción, la presión financiera de Washington y la implacable resistencia civil. El dominó ya empezó a caer; la única incógnita es cuántas piezas arrastrará consigo en su desplome.

Preguntas frecuentes

¿Qué ocurre actualmente en el poder venezolano tras la caída de Nicolás Maduro?

Venezuela atraviesa una pugna de poder entre Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello y María Corina Machado. Rodríguez intenta consolidar un gobierno interino, mientras Cabello negocia su supervivencia y Machado prepara su regreso al país.

¿Qué destino estaría negociando Diosdado Cabello?

Según la nota, Cabello estaría cooperando tácticamente con Estados Unidos para garantizar el orden interno durante la transición. A cambio, se evaluaría su traslado a Turquía o Catar, aunque sectores republicanos exigen que enfrente a la justicia federal por narcotráfico.

¿Qué impacto tendría la crisis venezolana en Colombia?

Un colapso del orden interno en Venezuela podría generar una nueva ola migratoria hacia Cúcuta y Arauca. También existiría el riesgo de que facciones armadas irregulares crucen hacia Colombia en busca de refugio.