Cortesía AUGURA
Emergencia climática en Urabá pone en riesgo más de 1.200 hectáreas de cultivos de banano
En las últimas semanas, lluvias intensas en la región de Urabá, Antioquia, inundaron más de 1.200 hectáreas de cultivos bananeros, alertó la Asociación de Bananeros de Colombia (Augura). La emergencia, vigente desde enero de 2026, genera amenazas directas a más de 1.200 empleos y al ecosistema productivo del sector.
Las plantaciones han permanecido inundadas por más de 96 horas consecutivas debido a la saturación de suelos y fallas en los sistemas de drenaje. Según registros de la Red Agroclimática de Augura, las lluvias en este periodo triplicaron la media histórica de los últimos cinco años, ocasionando rupturas en varios afluentes de la zona, incluidos el río Carepa, el río Grande y el desbordamiento en el río León, donde el nivel de agua superó en 1,10 metros su cota habitual. La emergencia se amplifica por una marea alta de 95 centímetros y frentes fríos persistentes, que afectan el vaciamiento natural de aguas hacia el mar y limitan labores como aspersiones aéreas fitosanitarias.
El presidente de Augura, Emerson Aguirre, afirmó que “nuestro censo indica más de 1.200 hectáreas inundadas por la presencia de la ola invernal en Urabá”. Subrayó que este fenómeno, por la combinación de factores meteorológicos extremos, supera la capacidad normal de gestión de la región y pone en riesgo la infraestructura productiva y miles de empleos directos vinculados con el sector.
Ante la gravedad de la situación, Augura solicitó al Gobierno Nacional la apertura inmediata de líneas de crédito de fomento y emergencia que permitan proteger los predios afectados y respaldar la recuperación económica. La entidad advirtió además sobre la llegada de un nuevo frente frío que podría mantener condiciones adversas.
Contexto sumado a reportes de medios locales e institucionales corroboran la fragilidad del sector frente a emergencias hidrometeorológicas, por lo que maniobras coordinadas y cribas financieras se recomendaron para mitigar impactos en el corto y mediano plazo. La comunidad agrícola y autoridades mantienen vigilancia especial y han atendido esta situación con operativos y monitoreo intenso.

