Imagen cortesía Fiscalía General
El asesino en silla de ruedas: otro líder político cae en Antioquia
La madrugada del 16 de junio de 2025, San Andrés de Cuerquia, un pequeño municipio antioqueño, vio cómo la violencia política borraba la vida de un concejal que se movía en una silla de ruedas. Juan Camilo Espinosa Vanegas, de 32 años, fue blanco de un ataque brutal que evidenció las sombras que persisten sobre los líderes locales en la región.
El joven concejal, conocido por su compromiso con su comunidad y a pesar de su discapacidad motriz, se desplazaba por el centro de San Andrés de Cuerquia cuando dos hombres en motocicleta le dispararon repetidamente. La estructura del Frente 36 de las disidencias de las Farc, según reveló la Fiscalía General de la Nación, planeó y ordenó esta acción sicarial. El cabecilla señalado es Elkides de Jesús Piedrahita Velásquez, alias Richard o Manaty, quien habría instruido a uno de sus hombres —un adolescente de 17 años— para ejecutar el crimen. Este menor ya fue judicializado y aceptó los cargos por homicidio agravado y porte ilegal de armas.
Este uso de menores para el sicariato no solo refleja la práctica delictiva de este grupo armado, sino que también aumenta la complejidad del drama social que vive la región. La Fiscalía imputó a alias Manaty no solo por homicidio agravado sino también por utilización de menores en delitos y porte ilegal de armas, cargos que no admitió y que han llevado a su reclusión preventiva en una cárcel por otros procesos pendientes.
El asesinato de Espinosa Vanegas no es un hecho aislado. En Antioquia, los líderes políticos y comunitarios viven bajo una amenaza constante, una realidad que pone en evidencia la fragilidad de la seguridad y la crisis del Estado en estos territorios. La violencia contra quienes representan la voz popular erosiona la democracia local y siembra incertidumbre sobre el futuro de las autoridades elegidas por las comunidades.
Mientras los juzgados siguen instrucciones y la justicia intenta responder, persiste la pregunta: ¿qué garantías pueden ofrecerse a estos líderes para que cumplan su mandato sin ser víctimas de la violencia? El vacío de poder y la persistencia del conflicto armado siguen cobrando vidas, vidas que deberían ser el cimiento para un país que anhela paz, no más dolor.

