Cuarenta años después de la llegada de hipopótamos a Colombia, más de 160 animales afectan al ecosistema en la región del río Magdalena
En las últimas horas, se reporta que la población de hipopótamos introducida por Pablo Escobar en 1980 ha crecido hasta cerca de 169 ejemplares en libertad en Puerto Triunfo, Antioquia, poniendo en riesgo la flora y fauna nativa y generando alerta entre las autoridades ambientales.
Originalmente, cuatro hipopótamos llegaron a la Hacienda Nápoles como parte del zoológico privado de Escobar. Tras su abandono después de 1993, los animales se adaptaron al ambiente local cerca al río Magdalena, identificado por su agua abundante y ausencia de depredadores, lo que facilitó un crecimiento exponencial con proyección de superar mil ejemplares antes de 2035 si no se controla la población. La expansión ha ocasionado daños ambientales, como la destrucción de nidos de tortugas endémicas y el aumento de algas tóxicas, además de representar un peligro para humanos y otras especies vulnerables como manatíes.
“Estamos enfrentando una crisis ambiental que requiere acciones contundentes y coordinadas. La esterilización y relocación son medidas prioritarias bajo nuestra supervisión,” señaló Lena Yanina Estrada, ministra de Ambiente. El Gobierno declaró en 2024 una “guerra” biológica contra los hipopótamos tal como ordenó un tribunal que exige un plan integral que contemple anticoncepción, reubicación y caza regulada.
No obstante, los esfuerzos han encontrado dificultad. Los intentos de llevar hipopótamos a otros países enfrentan trabas por permisos y rechazados por consideraciones técnicas y financieras, advirtió David Echeverri de Corpornare. Aunque sectores internacionales han expresado disposición parcial, fines burocráticos y complicaciones biomédicas limitan progressos. En Colombia, solo el zoológico de Guátika acoge algunos ejemplares.
Los expertos alarman que la inacción puede multiplicar el impacto sobre ecosistemas estratégicos en Antioquia y la cuenca del Magdalena, dificultando la recuperación y mitigar futuras consecuencias negativas en la región. La Alcaldía local y la Autoridad Ambiental instan a la comunidad a colaborar mediante reportes y a respetar zonas restringidas alrededor de los ejemplares para evitar accidentes fatales y preservar la biodiversidad del entorno cercano.


