La divisa estadounidense comenzó la jornada de este lunes con una TRM de $3.048,12, certificada por la Superintendencia Financiera, pero durante las primeras operaciones descendió hasta niveles cercanos a $3.021,50.

El precio lleva al mercado colombiano a terrenos que no se observaban desde el 5 de octubre de 2018 y consolida una tendencia que se ha acelerado durante los últimos meses.

La magnitud del movimiento se entiende mejor al mirar hacia atrás: la TRM promedio de enero de 2026 fue de $3.670,47 y en junio todavía se ubicaba en $3.440,83. Para este lunes ya está en $3.048,12.

De acuerdo con El Colombiano, el dólar acumula una caída cercana al 18,5 % durante 2026.

¿Por qué está cayendo tanto el dólar?

No existe una única explicación.

El propio Banco de la República reconoce que el peso colombiano ha registrado una “apreciación marcada” y un desempeño superior al de varias monedas de la región. Entre los factores que identifica están una menor percepción de riesgo local, los precios del petróleo y, especialmente, el diferencial entre las tasas de interés colombianas y las internacionales, que continúa haciendo atractivos los activos del país para algunos inversionistas.

Colombia mantiene actualmente una tasa de política monetaria del 12 %, después de que la Junta Directiva del Banco de la República decidiera mantenerla sin cambios en su reunión de julio.

Y aquí aparece una de las discusiones económicas del momento.

Bruce Mac Master, presidente de la ANDI, considera que las elevadas tasas están favoreciendo la entrada de capital extranjero y aumentando la presión hacia una mayor revaluación del peso. El dirigente gremial pidió evaluar mecanismos para desincentivar esos flujos y revisar las condiciones del costo del crédito.

¿Quién gana con un dólar barato?

Para una parte de los colombianos, la caída representa una buena noticia.

Viajeros internacionales necesitan menos pesos para adquirir dólares; las compras y servicios facturados en esa moneda pueden resultar más baratos; quienes ya tienen obligaciones denominadas en dólares necesitan menos pesos para pagarlas y los importadores pueden reducir el costo en moneda local de productos, materias primas o maquinaria adquiridos en el exterior.

La apreciación también puede ayudar a contener algunos precios internos. De hecho, el Banco de la República señala que la fortaleza del peso está contribuyendo a mitigar las presiones inflacionarias.

Pero eso no significa que todos los precios bajen automáticamente ni en la misma proporción que el dólar.

Exportadores: la otra cara de la moneda

Para quienes venden productos colombianos en el exterior, ocurre exactamente lo contrario.

Un exportador que recibe US$1.000 obtenía aproximadamente $3,67 millones al convertirlos a pesos utilizando como referencia el promedio de enero. Con un dólar alrededor de $3.021, esos mismos US$1.000 representan cerca de $3,02 millones.

Son aproximadamente $650.000 menos, aun cuando el exportador haya vendido exactamente la misma cantidad en dólares.

Ese es el problema que está señalando la ANDI.

“Nos quita competitividad como exportadores, le afecta significativamente los ingresos a los exportadores cuando los convierten a pesos”, advirtió Mac Master.

La preocupación no proviene únicamente de los empresarios. En las minutas de su última reunión, el Banco de la República también advirtió que, si la apreciación persiste, el crecimiento entre sectores podría volverse desigual porque algunas actividades económicas pueden resultar afectadas.

El Ministerio de Comercio mantiene, entretanto, seguimiento actualizado sobre las exportaciones totales y no minero-energéticas del país.

Expertos: cuidado con endeudarse para “aprovechar” el dólar

Y hay una advertencia dirigida directamente al bolsillo de los ciudadanos.

Especialistas consultados por La FM recomiendan no utilizar la caída del dólar como justificación para adquirir nuevas deudas, especialmente mediante tarjetas de crédito o préstamos destinados a viajes y compras internacionales.

La razón es sencilla: el dólar puede volver a subir, pero la deuda permanece.

Una compra internacional puede resultar hoy más barata, pero el costo financiero de una tarjeta de crédito o préstamo puede terminar anulando buena parte del ahorro conseguido por la tasa de cambio.

La recomendación es aprovechar la coyuntura cuando el viaje, compra o inversión ya estaba presupuestado, no endeudarse simplemente porque la divisa llegó a mínimos de ocho años.

¿Podría seguir cayendo?

Esa es ahora la pregunta del mercado, pero no existe certeza.

La tasa de cambio es flotante y depende de factores internos y externos que pueden cambiar rápidamente: decisiones de tasas en Colombia y Estados Unidos, movimientos de capital, precios del petróleo, percepción de riesgo y acontecimientos geopolíticos.

De hecho, los mercados internacionales permanecen atentos esta semana a señales de política monetaria en Estados Unidos y Japón y a las tensiones en Medio Oriente.

Por ahora, Colombia vive una situación poco habitual en los últimos años: un dólar nuevamente alrededor de los $3.000.

Una buena noticia para algunos bolsillos, pero una señal de alarma para sectores que necesitan venderle al mundo.