
Entre enero y noviembre de 2022 murieron 395 ciclistas en accidentes viales en Colombia. Los incidentes se presentan tanto en carreteras nacionales como al interior de las ciudades. Y aunque es una cifra inferior a la presentada en 2021 (471 ciclistas fallecidos) esta sigue siendo una problemática que busca soluciones.
A pesar de que Medellín cuenta con carriles exclusivos para bicicleta, los accidentes son constantes: choques con motocicletas y automóviles que no respetan la distancia prudente de metro y medio. En los últimos días, tanto en la ciudad como en municipios del área metropolitana y del Oriente antioqueño, se han presentado accidentes que han costado vidas de ciclistas.
¿Qué pasa, entonces, con las responsabilidades en la vía? Las bicicletas, según la Ley 1811, pueden circular tanto por ciclorrutas como por carriles viales. El que los ciclistas elijan esta opción no debería tener consecuencias, pero, para algunos conductores, es esto lo que ocasiona la alta accidentalidad.
En general, los ciclistas son vistos como actores viales que no cumplen al 100 por ciento las normativas de tránsito. Se les acusa de no respetar los semáforos, de manejar sobre las aceras, en contravía y, de forma imprudente, de no utilizar casco. En las carreteras se han visto afectados por motivos de intolerancia por parte de conductores hasta el punto que los embisten “porque iban por la mitad del carril”.
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La empresa de seguros Luko realizó recientemente un diagnóstico sobre 90 ciudades que han adoptado programas de ciclismo a lo largo del mundo. En esta, las ciudades dependen de seis puntos como clima, porcentaje de uso de bicicletas, crimen y seguridad, infraestructura, bicicletas compartidas y eventos, para llegar a un puntaje máximo de 100.
En esta lista, Medellín se ubicó en el puesto 89, penúltimo lugar. No significa que sea una de las peores ciudades para montar bicicleta, pero sí genera una reflexión sobre lo que debe mejorar la ciudad para afianzar este medio de transporte entre sus habitantes.
Lo cierto es que esta posición no se presenta solo por la actividad misma de las bicicletas, sino del ambiente general del tránsito en la ciudad. Según el Observatorio Nacional de Seguridad Vial, a nivel nacional las bicicletas son los vehículos que menos se detienen ante las señales de pare: el 60,7 % no lo hace.
Los automóviles y motos siguen el mismo rumbo, pero en una medida minúsculamente menor: 59,7 y 60,4 %, respectivamente. De llegarse a presentar una intersección en la que una bicicleta y un carro se crucen, las probabilidades de que alguno de los dos tenga que frenar en seco son altas.
La educación vial aún tiene sus deudas en Colombia y Medellín, pero se abre la pregunta: ¿quiénes deben tener más cuidado en las calles? ¿Las bicicletas o los demás usuarios viales?

