Líder supremo iraní ordena ejecuciones de manifestantes en respuesta a amenazas de EE. UU.
El líder supremo de Irán, Ali Jamenei, pidió este sábado 17 de enero la ejecución de manifestantes detenidos y una acción implacable contra lo que llamó sediciosos, en un abierto desafío a las amenazas de intervención militar del presidente estadounidense Donald Trump.
La orden fue dada desde Teherán, después de varias semanas de protestas masivas que iniciaron el 28 de diciembre y que se intensificaron los días 8 y 9 de enero en todo el país. Según informó la organización Iran Human Rights, solo en las recientes protestas han perdido la vida al menos 3.428 personas, mientras otros informes independes estiman hasta 12.000 fallecidos. Además, desde el 8 de enero, el gobierno iraní mantiene un apagón total en el acceso a internet para controlar la información.
«Debemos romper la espalda a los mercenarios de extranjeros que intentan destruir nuestro país. Nuestra reacción será contundente, preventiva y rápida», declaró Ali Jamenei, máximo mandatario político y religioso, respaldado por el fiscal general Ali Salehi. Jamenei acusó directamente a Estados Unidos y a Donald Trump de ser los instigadores de una «conspiración diseñada para devorar a Irán a nivel político, militar y económico».
Las protestas comenzaron en rechazo a la crisis económica, marcada por una inflación del 70 % en alimentos básicos y la depreciación del rial. Lo que empezó como una reacción a las dificultades económicas pronto escaló en reclamos por cambio de régimen, con manifestantes que más de una vez corearon consignas contra la República Islámica.
El presidente Trump ha adoptado una posición cambiante en la crisis: mientras inicialmente amenazó con intervención militar y luego anunció presuntas garantías para detener ejecuciones, finalizó solicitando un reemplazo del liderazgo iraní. Esta fluctuación ha generado frustración entre quienes protestan, quienes esperaban un apoyo más firme proveniente de su reprobación internacional.
Ante esta emergencia, expertos alertan sobre la escala de la violencia y piden a la comunidad internacional mantenerse vigilante ante los derechos humanos en Irán. La atención ahora se centra en seguimiento y cooperación humanitaria necesaria para mitigar las consecuencias de esta crisis política y social.


