El expresidente Gustavo Petro aprovechó su primera visita internacional tras dejar el poder para denunciar un presunto fraude en las elecciones presidenciales colombianas de 2026 y alertar sobre la expansión de un modelo de “tecnofascismo” en América Latina. Estas declaraciones se realizaron durante una conferencia magistral en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde también abordó temas relacionados con la crisis climática y la concentración del poder tecnológico.

Denuncias sobre las elecciones colombianas y falta de pruebas

Desde el inicio de su intervención en la UNAM, Petro reiteró su narrativa de fraude electoral que ha sostenido desde los comicios que llevaron a Abelardo de la Espriella a la Presidencia para el periodo 2026-2030. Según su versión, el senador Iván Cepeda, su antiguo candidato y actual figura de oposición, habría ganado legítimamente, pero una operación digital habría alterado el resultado a favor de De la Espriella.

El expresidente afirmó que una red de alrededor de 2 millones de bots intervino en la conversación pública para asociarlo a él y a Cepeda con imágenes de violencia, erosionando así su apoyo electoral. Esta operación, según Petro, habría contado con la observación y respaldo del Departamento de Estado de Estados Unidos, bajo la dirección del secretario Marco Rubio. Además, denunció una supuesta manipulación algorítmica en el software de escrutinio vinculada a una empresa israelí y operaciones desde el consulado colombiano en Los Ángeles, que habrían permitido reasignar votos en tiempo real para asegurar la victoria del candidato de derecha.

No obstante, medios colombianos e internacionales han señalado que estas acusaciones no fueron acompañadas por pruebas públicas verificables durante la conferencia. Los órganos electorales colombianos han defendido la legalidad del proceso y no han reconocido manipulación algorítmica en el conteo.

Concepto de tecnofascismo y advertencias a México y Brasil

Más allá del caso colombiano, Petro situó sus denuncias en un contexto regional al advertir que mecanismos similares podrían afectar las elecciones generales de Brasil previstas para octubre de 2026 y las elecciones intermedias de México en 2027. Ante un auditorio mayoritariamente estudiantil, afirmó que “México está en peligro y Brasil ya viene”, refiriéndose a un sistema que busca expandirse en América Latina.

El expresidente acuñó el término “tecnofascismo” para describir una combinación de concentración económica, uso masivo de datos personales, algoritmos, inteligencia artificial y campañas coordinadas de desinformación orientadas a moldear la opinión pública y favorecer proyectos políticos de derecha. Según su planteamiento, este fenómeno se apoya en plataformas digitales que acumulan información sobre grandes segmentos poblacionales para convertir ese conocimiento en instrumentos de control político y social.

En su análisis geopolítico, vinculó estas prácticas con la clase política estadounidense actual, criticando directamente al gobierno del expresidente Donald Trump, a quien responsabilizó por respaldar la llegada de De la Espriella al poder. Citó declaraciones públicas atribuidas a Trump que elogian al mandatario colombiano como evidencia de una supuesta injerencia externa.

Además, extendió sus cuestionamientos a otros países latinoamericanos como Perú y Chile, señalando que dinámicas similares habrían influido en victorias electorales recientes, aunque sin aportar evidencia verificable.

Agenda académica, críticas a tecnológicas y continuidad política

La visita de Petro a México incluyó una reunión con la presidenta Claudia Sheinbaum en el Palacio Nacional, encuentro que causó un retraso significativo en el inicio de su conferencia en la UNAM. En esa reunión abordaron temas relacionados con el progresismo latinoamericano y el papel del humanismo en políticas públicas. Sheinbaum le propuso participar en coordinaciones intelectuales académicas en México, oferta que Petro declinó para permanecer en Colombia.

Otro eje de su visita fue la presentación del capítulo reciente de su libro “Economía política de la crisis climática”, publicado por el Fondo de Cultura Económica. En esta obra retoma críticas al modelo económico neoliberal, la acumulación capitalista y el rol de los combustibles fósiles en la crisis ambiental global. En su discurso conectó estos temas con su noción de “omnicidio”, entendida como la posible destrucción generalizada de la vida por la combinación de crisis climática, tecnologías de control y fragilidad democrática.

Finalmente, Petro dirigió críticas hacia grandes compañías tecnológicas y sus directivos, mencionando a Mark Zuckerberg, CEO de Meta, y Elon Musk, vinculado a SpaceX. Señaló que el poder acumulado por estas empresas está estrechamente ligado a la capacidad para modular la circulación de información y condicionar la discusión política en las democracias contemporáneas.

En términos políticos internos, reafirmó el papel del senador Iván Cepeda como referente opositor y continuidad de su proyecto político en Colombia, especialmente a través del “Gabinete por la Vida”, con el que buscan mantener presencia pública tras la llegada al poder de De la Espriella.

Con esta visita internacional, Gustavo Petro busca internacionalizar sus denuncias sobre presuntas interferencias digitales en procesos electorales y alertar sobre riesgos regionales asociados al uso indebido de tecnologías digitales. Su discurso combina críticas políticas con reflexiones sobre crisis climática y concentración tecnológica, mientras mantiene activa su influencia política desde fuera del gobierno colombiano.