El fenómeno de El Niño 2026-2027 podría reducir la oferta de alimentos en Colombia entre octubre y diciembre de 2026 y prolongar sus efectos hasta comienzos de 2027, según las advertencias del Ideam y análisis económicos. El evento climático, que tendría una probabilidad superior al 90 % de acuerdo con el Ideam y del 95 % según reportes que citan a la NOAA, afectaría principalmente a productores de las regiones Caribe, Andina y Pacífica por la menor disponibilidad de agua, las altas temperaturas y el riesgo de incendios. Bancolombia estima que un episodio intenso podría sumar entre 0,7 y 1,9 puntos porcentuales a la inflación anual, mientras que Corficolombiana ha calculado aumentos históricos de hasta 3,9 puntos porcentuales en la inflación de alimentos durante eventos fuertes.

¿Qué cultivos están en mayor riesgo?

La exposición no será igual para todos los productos ni para todas las zonas del país. El impacto dependerá de la intensidad y duración del déficit de lluvias, la altitud, la etapa de desarrollo de cada cultivo, la disponibilidad de riego y la capacidad de los productores para almacenar o gestionar el agua.

Entre los alimentos de la canasta básica con mayor riesgo aparecen el arroz, el maíz, la papa, la yuca, el plátano, el fríjol, las hortalizas y el aguacate. El arroz requiere una disponibilidad importante de agua y sus rendimientos son sensibles a los cambios en el régimen de lluvias. El maíz puede sufrir estrés hídrico durante la germinación y el desarrollo, mientras que la papa, la yuca y el plátano podrían registrar menores niveles de productividad si se prolonga la falta de humedad.

La Red por la Defensa de la Reforma Agraria señaló que las cadenas de maíz, plátano, papa, arroz, yuca, fríjol y aguacate serían especialmente vulnerables. De acuerdo con ese análisis, el mayor efecto sobre las cosechas podría observarse entre febrero y mayo de 2027, cuando se recojan productos sembrados durante el periodo de déficit hídrico. Esto corresponde a una proyección y no a un reporte de pérdidas ya confirmadas.

También hay preocupación por productos de exportación y actividades agroindustriales. Corficolombiana identifica una exposición elevada en fique, yuca, palma de aceite y cebada, mientras que Analdex advierte riesgos técnicos y comerciales para el café, las flores, el banano y la acuicultura. En estos sectores, el problema puede reflejarse en menores volúmenes, afectaciones en la calidad, mayores costos logísticos y dificultades para cumplir compromisos comerciales.

Regiones de Colombia que podrían verse más afectadas

El Ideam prevé una mayor probabilidad de disminución de las lluvias en sectores de las regiones Caribe, Andina y Pacífica. Sin embargo, el fenómeno no significa que todo el territorio nacional vaya a enfrentar una sequía ni que todos los cultivos sufran pérdidas. Las condiciones pueden cambiar incluso entre municipios de un mismo departamento.

En la región Caribe, La Guajira aparece entre las zonas con mayor riesgo de déficit de lluvias. Otros departamentos caribeños podrían enfrentar presiones sobre el abastecimiento de agua, la ganadería y la producción agrícola debido al calor y a la menor disponibilidad de fuentes hídricas.

En la región Andina, el riesgo se concentra en zonas productoras de café, papa, arroz, maíz, hortalizas y frutas. Huila, Tolima y Antioquia figuran entre los departamentos relevantes para la actividad agropecuaria y están expuestos a menores caudales, estrés hídrico e incendios de cobertura vegetal. En el Eje Cafetero, incluido Quindío, las temperaturas elevadas y la falta de agua podrían afectar la floración y el llenado del grano.

El Alto Magdalena, especialmente en Tolima y Huila, combina una alta importancia agrícola con riesgos de menor disponibilidad de agua e incendios. Aunque el régimen de lluvias del Pacífico es distinto al de otras regiones, el Ideam también incluye sectores de esa zona entre los territorios donde podrían disminuir las precipitaciones.

¿Cuánto podría subir la inflación?

El efecto sobre los precios dependerá de la intensidad del fenómeno, la duración del déficit de lluvias, los inventarios, las importaciones, la capacidad de riego y la respuesta de los mercados. Bancolombia calcula que un episodio intenso de El Niño podría añadir entre 0,7 y 1,9 puntos porcentuales a la inflación anual, principalmente por el encarecimiento de los alimentos y las posibles presiones sobre tarifas reguladas.

Por su parte, Corficolombiana estima que los episodios fuertes de El Niño han elevado históricamente hasta 3,9 puntos porcentuales la inflación de alimentos frente a periodos de condiciones climáticas normales. Esta cifra no es un pronóstico definitivo para 2026-2027, sino una referencia histórica sobre el comportamiento de los precios durante eventos de mayor intensidad.

Los alimentos perecederos, como frutas, hortalizas, tubérculos y otros productos frescos, suelen reaccionar más rápido a una reducción de la oferta. En cambio, los procesados pueden ajustarse de manera gradual debido a la existencia de inventarios y productos ya distribuidos. El traslado completo del impacto climático a los precios también puede tardar varios meses.

El arroz ya muestra señales de vulnerabilidad: durante el primer semestre de 2026, el Dane y Fedearroz reportaron reducciones en la producción, el área sembrada y el área cosechada de arroz mecanizado. Este resultado no demuestra que la disminución haya sido causada exclusivamente por El Niño, pero sí representa un factor adicional de riesgo para el abastecimiento. El seguimiento de los boletines del Ideam, los precios del Dane y los reportes del Ministerio de Agricultura será clave para determinar si las proyecciones se convierten en daños concretos.