Lo que comenzó como una relación de confianza entre vecinos terminó convertido en una denuncia colectiva que ya reúne a más de 90 personas en el barrio Galán, en la localidad de Puente Aranda, en el occidente de Bogotá.
Los habitantes del sector aseguran haber entregado dinero durante meses a una mujer que administraba un centro de estética y que, según sus testimonios, les solicitaba préstamos, participaciones en cadenas de dinero y anticipos por tratamientos que finalmente no habrían recibido.
De acuerdo con los denunciantes, el monto de los recursos comprometidos superaría los $500 millones.
La situación salió a la luz después de que la mujer desapareciera del barrio y el establecimiento dejara de funcionar. El retiro de algunos elementos del negocio llevó a varios residentes a conversar entre ellos y comparar sus experiencias. Fue entonces cuando, según relataron, descubrieron que varias personas habían entregado dinero bajo modalidades similares.
La supuesta enfermedad que habría generado más confianza
Entre las denuncias aparece una historia que habría sido utilizada para solicitar dinero a algunos vecinos.
Según los afectados, la mujer les habría contado que una de sus hermanas padecía un cáncer terminal y que necesitaba recursos para cubrir tratamientos médicos.
El relato, aseguran, hizo que varias personas accedieran a prestarle dinero porque consideraban que se trataba de una emergencia familiar.
Sin embargo, posteriormente los vecinos habrían conocido una versión diferente sobre el estado de salud de la mujer señalada como enferma.
Ese señalamiento hace parte de la denuncia y tendrá que ser verificado por las autoridades.
Tratamientos, préstamos y cadenas de dinero
Los vecinos aseguran que los recursos no fueron entregados de una única manera.
Algunos habrían prestado dinero directamente, mientras otros participaron en cadenas o entregaron anticipos por servicios del centro de estética.
Con el cierre del establecimiento, varios de esos clientes quedaron sin los tratamientos que ya habían pagado.
La situación tomó mayor dimensión cuando los afectados comenzaron a comunicarse entre ellos y encontraron relatos que, según dicen, tenían elementos en común.
Además de la relación comercial, algunos residentes señalaron que la mujer había construido una cercanía importante con la comunidad y que su participación en actividades religiosas habría contribuido a generar confianza.
Denuncian posible participación de otros familiares
En medio de las denuncias también surgieron señalamientos contra otros integrantes de la familia de la mujer.
Una de las afectadas aseguró que detrás de la situación podría existir una estructura familiar y mencionó a la madre, hijos, nuera, sobrinos y a la mujer que supuestamente padecía la enfermedad.
Sin embargo, hasta ahora esas afirmaciones corresponden a los testimonios de los denunciantes y no existe una determinación judicial que establezca la responsabilidad de esas personas.
La Fiscalía tendrá que determinar si efectivamente existió una actuación coordinada, cuál fue el destino de los recursos y quiénes habrían participado en los hechos denunciados.
La denuncia ya está en manos de la Fiscalía
Los habitantes de Galán presentaron una denuncia colectiva para pedir que se investigue lo ocurrido.
Ahora las autoridades deberán establecer si detrás de los préstamos, las cadenas, los anticipos y las demás entregas de dinero existió un mismo mecanismo para obtener los recursos.
También deberán determinar qué ocurrió con el dinero, por qué cerró el centro de estética y qué responsabilidad, si alguna, tendría cada una de las personas mencionadas por los denunciantes.
Por ahora, el caso permanece en etapa de investigación y las acusaciones de los vecinos deberán ser corroboradas por las autoridades competentes.




