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Responsabilidad en las vías

[RESPONSABILIDAD EN LAS VÍAS]
¿Quién cuida al conductor?

[LEAD]
Un choque evitable. La historia recurrente en las carreteras de Colombia.
Bogotá, abril de 2025. La siniestralidad vial sigue siendo un drama nacional que acarrea heridas profundas y vidas truncadas.

[CUERPO]
En la madrugada del primer puente festivo de 2025, cifras oficiales de la Dirección de Tránsito y Transporte (DITRA) reflejaron una reducción del 77% en accidentes respecto al año anterior. Sin embargo, este avance no puede ocultar una verdad incómoda: la seguridad no solo depende del estado de las vías o las condiciones climáticas, sino de la actitud de quienes manejan. Y los motociclistas, uno de los grupos más vulnerables, cargan una parte significativa de ese riesgo. Concentración y cuidado son imperativos para quienes surcan las calles en moto, pues la imprudencia, el uso del celular al volante, los piques ilegales y la despreocupación por los elementos de protección no son enemigas invisibles, sino las verdaderas protagonistas de muchos siniestros.

Colombia se esfuerza por cambiar esta realidad. El Ministerio de Transporte, con la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), impulsa desde hace semanas el movimiento **Mayo Amarillo**, una campaña que invita a la reflexión y a la acción colectiva sobre la responsabilidad en la vía. Las actividades, que se extienden hasta principios de junio, buscan sembrar una cultura vial donde el respeto por la vida prevalezca sobre la imprudencia.

El 1 de abril de 2025 marcó otro paso: la entrada en vigor del nuevo **Manual de Señalización Vial** colombiano. Actualizado bajo la coordinación del Ministerio de Transporte y la ANSV, el manual incorpora señales renovadas y orientaciones específicas para motociclistas, un segmento central en la estrategia de prevención. Se espera que estas medidas, combinadas con la educación y el compromiso ciudadano, logren erosionar la frecuente permisividad que persiste en las calles.

“No se trata únicamente de normativas; la verdadera revolución será cultural”, recalca un vocero de la ANSV, quien advierte que la siniestralidad no disminuirá si no existe un cambio profundo en la conciencia de cada conductor. Las autoridades, mientras tanto, continúan evaluando resultados y convocan a todos los ciudadanos a asumir un papel activo en la movilidad segura.

[CIERRE]
En un país donde cada accidente cobra rostro y nombre, cabe preguntarse si estas acciones conseguirán transformar la carretera en un espacio de respeto y vida. La responsabilidad sigue siendo una deuda pendiente que sólo puede saldarse con el compromiso de todos. ¿Quedará la vigilancia en la ley o llegará a convertirse en hábito irrenunciable?

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